CULTURA
Anticipo

Roberto Jacoby revela cómo nacieron los más grandes hits de Virus

El compositor, que tiene un largo y variado currículum aprovechó la pandemia para conectarse con sus recuerdos y escribió un libro para contar la génesis de sus letras para la icónica banda liderada por Federico Moura.

Roberto Jacoby y el libro sobre sus letras para Virus 20231110
Roberto Jacoby y el libro sobre sus letras para Virus. | wikipedia

Las canciones de Virus marcaron a varias generaciones de argentinos. La gran banda que lideró Federico Moura, pero que continuaron sus hermanos Julio y Marcelo, tuvo siempre un raro integrante, amigo de Federico, que escribió en muchos casos, y contribuyó, en otros, en la composición de las letras de la banda: Roberto Jacoby.

Integrante del Instituto Di Tella, artista, letrista, cantante y sociólogo, Jacoby parece un renacentista entre el siglo XX y el XXI. Inquieto, curioso, audaz, la pandemia de coronavirus que hizo paralizar a la gran parte de la humanidad, le dio a este artista la posibilidad de dedicarle tiempo a sus recuerdos. Fruto de ese tiempo libre, es Superficies de placer. Mis letras para Virus y otras canciones, una compilación de letras y recuerdos por partes iguales que retratan una época hermosa del rock nacional a través de una banda que le incorporó el deseo y la libertad sexual a los temas que se empezaban a repetir en sus composiciones.

Roberto Jacoby y el libro sobre sus letras para Virus 20231110
Superficies de placer

De este libro anticipamos los capítulos dedicados a tres de los grandes hits de Virus.

¡Soy moderno, no fumo!

Ven, son tan particulares los cigarrillos, el mal brota de ellos como un volcán. P’al mal que hacen son imparciales:

ojos colorados, dientes dorados de alquitrán.

¡Soy moderno!

Es moderno, es moderno...

¡No fumo más!

No fuma, no fuma, no fuma más...

Yo que iba al club de la muerte en un golpe de suerte jugué al cuarenta y tres y solo erré seis.

Che Ester filtrá el humo que en todo está. Desconfío del camelo de la publicidad.

¡Soy moderno!

Es moderno, es moderno...

¡No fumo más!

No fuma, no fuma, no fuma más…

En una celebración, Federico se había encontrado con la venerable periodista de modas Felisa Pinto, famosa por sus dictámenes inapelables sobre lo que estaba bien o mal; al convidarle un cigarrillo, ella le respondió tajante: “Soy moderna, no fumo”. A Federico le causó tanta gracia la frase que quiso usarla como estribillo de una canción. Era chistoso pensar que para ser moderno bastaba con dejar de fumar, pero ese principio saludable era realmente muy, muy moderno en aquel momento. En esos años, los cirujanos fumaban en los quirófanos, los pasajeros en los aviones y el público en los cines. Como en tantos otros temas, el radar vanguardista de Federico se estaba adelantando a su época.

Cuando el disco comenzó a girar en las radios, hubo un programa que desafió a sus oyentes a que acertaran la cantidad de marcas escondidas en la canción, ofreciendo un premio a cambio. Ahora que la mayoría de esos rótulos han dejado de existir es tiempo de que se den a conocer como develación vintage: benson, Particulares, Marlboro, Pall Mall, Imparciales, Colorados, Dorados, Jockey Club, Lucky Strike, Cuarenta y tres setenta, R6, Chesterfield, Kent, Camel.

Un dato curioso. En los años ochenta ya había muchos estudios médicos que confirmaban los terribles daños para la salud que producía el tabaco. Las compañías tabacaleras internacionales lanzaron campañas mundiales de relaciones públicas para instalar la idea de que esos hallazgos eran falsificaciones del Comunismo Internacional para destruir a los Estados Unidos. Literal.

Imágenes paganas

Vengo agotado de cantar en la niebla. Por la autopista junto al mar hay gitanos. Van celebrando un ritual ignorado.

Mis propios dioses ya no están,

¡espejismos!

Un remolino mezcla los besos y la ausencia. Imágenes paganas se desnudan en sueños. En el espejo, reflejos viajeros.

Un apagón sentimental, la ruta pasa.

Vuelve el deseo y la ansiedad de ese cuerpo. Mi boca quiere pronunciar el silencio.

Cuando escribía esto e imaginaba que Federico pronto cantaría, trataba de figurarme cómo se sentiría, cómo le sentaría la canción. Sucede que cuando una letra está en primera persona del singular es difícil escapar a la ilusión de que es autobiográfica, de que quien la canta se está refiriendo a sí mismo.

Y en “Imágenes…” este efecto de sentido se ve realzado porque se pone de manifiesto que quien habla es un cantante. Ese cantante comienza diciendo que viene agotado de cantar y, a partir de allí, desde ese hartazgo que lo lanza hacia afuera, se inicia una road movie donde se entrelazan el viaje, los sueños, la nostalgia y la pasión.

“Imágenes…” fue sin duda alguna uno de los mayores logros artísticos de Virus. Con música compuesta por Quique Mugetti y Daniel Sbarra, junto a Federico, quien también participó de la letra, se registró en un estudio de California. Fue una de esas obras inspiradas cuya poética excluía la provocación y, tal vez por eso, tuvo una trayectoria afortunada. Andrés y Javier Calamaro, Diego Frenkel, Abel Pintos y Soda Stereo, entre otros valiosos músicos y conjuntos, hicieron versiones del tema.

También apareció en el puesto 20 entre los 100 mejores temas del rock nacional por la revista Rolling Stone, y en el puesto 35 de las 500 canciones latinoamericanas. Otros rankings la reconocieron como la mejor de 1986.

Revisando papeles de la época encontré el programa que escribí para el ciclo Todo Virus que tuvo lugar en el estadio Obras los días 15, 16 y 17 de mayo de 1986; fue allí donde se estrenó “Imágenes paganas”, tema que solo fue incluido en el álbum Virus vivo. Recuerdo que le leí el programa a Federico por teléfono y él estuvo totalmente de acuerdo con lo que allí se proponía:

 

Música y lenguaje como elementos de juego. Juego como disparo creativo. Creación como irrupción de lo posible no sabido. Arte: una disposición al descubrimiento.

 

Virus trató de usar todo lo que estaba a su alcance: la idiotez fugaz, el momento superficial, el instante de deseo, la memoria anticipada de un ardor, la ironía disfrazada de pavada y la pavada travestida de inteligente. El mensaje como antimensaje. La antipoesía como poesía. La sonrisa del que comprende las malas, las dobles intenciones, fue antes una carcajada cuando nosotros la pensamos.

Las claves. Las frases portátiles. ¿Una moral reversible? ¿Una sugerencia inquietante? ¿Remedio para neuróticos? ¿Militancia posmoderna? ¿Masaje de cerebro? Desde el principio Virus fue una invitación al contagio, a la proliferación. Música para usar y letras para dar vueltas dentro de la cabeza, mientras el cuerpo daba vueltas dentro del espacio absurdamente rígido del viejo “recital”.

Virus bailable, cómico, intelectual, erótico. Después vinieron los chips: Virus electrónico. ¿Habrá un próximo Virus? ¿Seremos mutantes? ¿O quedaremos enjaulados en el éxito del día? Lo que vendrá después de Locura no de- pende solo de la nuestra sino también de la de ustedes…

Roberto Jacoby y el libro sobre sus letras para Virus 20231110
Roberto Jacoby

Superficies de placer

Toda mi pasión se elevará viéndote actuar tan sugerente.

Lejos de sufrir mi soledad

uso mi flash, capto impresiones.

Me adueño así, superficies de placer. Dejo crecer mi tremenda timidez.

Gozo entregándote al sol, dándote un rol ambivalente. Puedo espiar sin discreción como un voyeur en vacaciones.

Me adueño así, superficies de placer, dejo crecer mi tremenda timidez.

La canción evoca una situación playera. Un chico vergonzoso se anima a mirar al objeto de su deseo. Tiene una brutal erección en ese mismo lugar público, mientras atisba alguna belleza dorada por el sol, alguien que nunca se enterará del interés que despierta.

Pero más allá de la referencia puntual a la situación de un mirón de vacaciones, la experiencia del voyeurismo está en el centro de la canción y eso la dota de mucha potencia. Es que se trata de una pasión inoxidable, en la que pueden reconocerse tanto felices como solitarios, y que hoy Internet canaliza con las aplicaciones que todos conocemos.

El tema dio nombre al disco, por voto de todos los que estuvimos involucrados en la experiencia tan extrema e inolvidable de ese viaje.

CP