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San Juan Clímaco: el monje del Sinaí que diseñó la escalera hacia la perfección divina

Conocido por su obra "La Escala del Paraíso", San Juan Clímaco es la figura central del 30 de marzo, recordado como un maestro de la ascesis y la disciplina espiritual.

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Este 30 de marzo, la Iglesia conmemora la figura de San Juan Clímaco, un pilar fundamental dentro del santoral católico y ortodoxo. Nacido probablemente en Palestina a finales del siglo VI, este monje es célebre por su profunda sabiduría teológica y su vida dedicada a la oración en el Monte Sinaí, donde se convirtió en abad del famoso monasterio.

San Juan Clímaco y la ascensión espiritual hacia Dios

La vida de este santo estuvo marcada por un retiro voluntario de 40 años en una cueva del desierto. Durante este extenso período de soledad, Juan se dedicó exclusivamente a la meditación de las Sagradas Escrituras y al combate contra las pasiones humanas. Su reputación de santidad atrajo a numerosos discípulos que buscaban su guía para alcanzar la pureza del alma.

Su mayor legado es el tratado espiritual titulado "La Escala del Paraíso", escrito a petición del abad de Raithu. En esta obra, el santo describe 30 peldaños o grados de perfeccionamiento que el creyente debe subir para llegar a la unión con Dios. Cada escalón representa una virtud a conquistar o un vicio que el fiel debe erradicar con esfuerzo.

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Entre los milagros que se le atribuyen destaca su capacidad de intercesión por la lluvia en tiempos de sequía extrema, salvando así a las comunidades locales. También se narra que, mientras ejercía como abad, fue visto rodeado por una luz sobrenatural, similar a la que Moisés experimentó en el Sinaí, simbolizando su íntima conexión con la divinidad absoluta.

La devoción actual hacia San Juan Clímaco se mantiene viva especialmente en los monasterios, donde su libro es lectura obligatoria durante la Cuaresma. Su enseñanza sobre la "humildad como fundamento" sigue siendo una brújula para quienes buscan una vida interior coherente. Se lo invoca frecuentemente para pedir fortaleza ante las tentaciones y claridad en el discernimiento vocacional.

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La oración tradicional a este santo pide que, por su intercesión, los fieles puedan subir la escala de las virtudes con perseverancia. Los devotos suelen rezar: "Oh Dios, que hiciste de San Juan un modelo de ascesis, concédenos la gracia de seguir sus pasos para que, despojados de lo mundano, alcancemos la alegría de tu Reino eterno".

Es importante notar que el santoral católico de esta jornada también incluye a San Zósimo de Siracusa y San Leonardo Murialdo. Durante esta semana, la Iglesia recuerda además a figuras como San Ruperto de Salzburgo y San Francisco de Paula. Todos ellos conforman un mosaico de santidad que inspira a la comunidad cristiana en su caminar diario.

En la Ciudad de Buenos Aires, los fieles pueden encontrar un espacio de recogimiento y veneración en la Parroquia San Juan Evangelista, ubicada en el barrio de La Boca (Olavarría 486). Aunque dedicada al evangelista, allí se honra la tradición de los grandes "Juanes" de la Iglesia, siendo un punto de encuentro para la espiritualidad de origen mediterráneo.