¿Qué hizo posible que en el país del Nunca más y el Juicio a las Juntas Militares resurgieran discursos y memorias que justifican el terrorismo de Estado y reciclan los argumentos de la última dictadura? La pregunta es uno de los motivos de ¿Qué están haciendo las derechas con los 70?, un volumen colectivo coordinado por Valentina Salvi y Luciana Messina que advierte “una reconfiguración de la trama memorial” en la escena política del presente. Investigadores y profesores de distintas universidades abordan así, entre otras cuestiones, el activismo de las organizaciones de memoria completa, los libros de Juan B. Yofre y Nicolás Márquez, la política según el streaming libertario La Misa y la posición del gobierno de Javier Milei ante el pasado reciente.
Publicado por Siglo XXI, ¿Qué están haciendo las derechas con los 70? emerge como una de las novedades editoriales destacadas en el marco de los cincuenta años del golpe militar del 24 de marzo de 1976. La efeméride siempre es motivo de publicaciones, pero la cifra redonda y las circunstancias del presente, cuando el gobierno nacional recicla la interpretación con que los militares justificaron la dictadura, intensifican la actividad de los investigadores.
El período analizado en el libro coordinado por Salvi y Messina comprende los últimos veinte años. “En 2006 aparecen las agrupaciones de memoria completa y de hijos de represores como efecto de los juicios por crímenes de lesa humanidad –puntualiza Messina, doctora en Antropología e investigadora del Conicet–. En 2015 otro punto de inflexión tiene que ver con un cambio de políticas institucionales de memoria durante el gobierno de Mauricio Macri. En 2020, con la cuarentena y la derecha radical, emergen discursos muy transgresores que se burlan de los discapacitados, los grupos LGBT y las víctimas de la dictadura: los sujetos vulnerados que obtuvieron derechos fueron entonces impugnados y se convirtieron en privilegiados”.
¿Qué hay de nuevo en las interpretaciones que propone la derecha? “Ellos llevan adelante la batalla cultural en el plano de la memoria –responde Valentina Salvi, socióloga y también investigadora del Conicet–, corren los límites de lo que había sido un discurso establecido desde la transición, que tuvo cierta estabilidad aunque fue cuestionado, por ejemplo, en el menemismo y que es la no reivindicación de los crímenes de la dictadura. Lo que traen, sobre todo, es el discurso de la guerra, el núcleo duro de la memoria militar impugnando la noción de terrorismo de Estado”.
Contra el ‘Nunca más’. La primera parte de ¿Qué están haciendo las derechas con los 70? incluye artículos sobre el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv), fundado por Victoria Villarruel (por Cristian Palmisciano), la “obediencia familiar y lenguaje humanitario en el activismo de familiares de represores” (Analía Goldentul), los primeros libros de Márquez y Yofre sobre los 70 (Matías Grinchpun) y la propuesta de “deskirchnerizar los derechos humanos” del macrismo (Messina y Salvi). “Estos actores buscan en principio resignificar el Nunca más, apropiarse de ese legado: hablan de memoria, justicia y verdad completa, usan la narrativa y el lenguaje de los derechos humanos bajo ese gran paraguas que se abre en la transición para hablar de la violencia, aunque ellos hacen foco en la violencia de las organizaciones armadas”, explica Valentina Salvi.
En ese plano y con más intensidad a partir de la pandemia, agrega Salvi, “establecen una suerte de continuo entre el gobierno peronista y la dictadura que tiende a atribuirle a Perón la violencia clandestina e ilegal de las Fuerzas Armadas; ellos aplanan, disimulan, borran la especificidad de la dictadura, aunque no la reivindican”. La disputa por el sentido del pasado se replanteó como impugnación del Nunca más; “la pandemia mostró además que el orden normativo no alcanzaba para dar respuesta a las necesidades de orden material: el Estado podía ampliarse en el plano de los derechos, mientras podía cada vez menos en el plano material”.
Pero “no es una falta en el kirchnerismo y en el movimiento de derechos humanos, que en gran parte acompañó las políticas de memoria, lo que produjo la reacción”, advierte Messina. “Lo que vemos es que el discurso de los derechos humanos, de la víctima y del sufrimiento es un territorio hoy en disputa. Las organizaciones de memoria completa y de hijos de represores lo retoman porque es el discurso socialmente disponible y hegemónico”, dice Salvi.
La novedad se condensa en el pasaje de “los muertos por la subversión”, la expresión típica de la dictadura, a “las víctimas del terrorismo”, enarbolada notoriamente por la vicepresidenta Villarruel. “Las disputas en términos de cómo recordar la violencia política son muy largas y esos actores tuvieron la capacidad de renovar esa discursividad –destaca Salvi–. Si ellos hubieran seguido con figuras muy pegadas a la memoria militar, no podrían haber salido de los lugares residuales en que estaban y producir nuevos efectos, como hicieron”.
Las investigadoras observan también ese pasaje en los revisionistas prodictadura que salieron del nicho y devinieron mainstream. “Los libros de Nicolás Márquez estaban muy cerrados en el mundo militar, en cambio los de Yofre se alejan de esa discursividad y al mismo tiempo recuperan figuras de la década del 70 pero con un lenguaje distinto: la igualación de las responsabilidades entre organizaciones revolucionarias y dictadura; una violencia originaria atribuida a la izquierda; la idea de que las FF.AA. salvaron a la Argentina. Márquez entra en el universo de los jóvenes en la pandemia; hasta entonces había sido poco significante”, apunta Salvi.
La radicalización discursiva a partir de la pandemia es el eje de la segunda parte del libro. Entre otros artículos, Ezequiel Saferstein analiza la acción de Cruz del Sur, un grupo que forma cuadros para “la batalla cultural” y entre otras acciones organizó una presentación de Milei en la Feria del Libro de Buenos Aires; Messina y Salvi analizan las versiones de los 70 en el streaming La Misa, del Gordo Dan; Mercedes Barros y Salvi abordan el relanzamiento de la noción de guerra en el discurso del presidente Milei; Cintia Balé y Emmanuel Kahan se ocupan de otra cuestión central: la noción de terrorismo impuesta en el orden global a partir de 2001 y sus aplicaciones tanto en la interpretación del presente como del pasado.
“Esa narrativa hace lazos con el discurso de la dictadura –dice Salvi–. La serie montonero-kirchnerista-terrorista opera en dos sentidos: impugna cualquier forma de la política que sea opositora y funciona como un gran relato sobre el pasado. Lo que está en jaque es la narrativa de los derechos humanos no solo en Argentina sino en el mundo, como muestra por ejemplo el rechazo de EE.UU. a la comisión de derechos humanos de la ONU”.
El artículo de Balé y Kahan examina en particular el rol de las instituciones de la comunidad judía y “el giro de la mano del gobierno de Israel hacia nuevas discursividades donde la figura del terrorismo y la amenaza terrorista empiezan a ser el paradigma con que las instituciones judías y el gobierno de Israel relatan su pasado”, señala Salvi. En ese proceso, “la memoria del Holocausto se desancla del paradigma de los derechos humanos y los desaparecidos y se ata al discurso del terrorismo en un giro hacia nuevas fechas conmemorativas, nuevos relatos que muestran el avance de un orden del discurso que habilita formas de crueldad y la articulación entre violencia y política”.
“Esos lenguajes habilitan un corrimiento en la frontera de lo que se puede decir y de cómo uno se dirige al otro, donde hay demostraciones de goce con el sufrimiento del otro –agrega Messina–. La impugnación de la solemnidad, de la corrección política, del imaginario de un progresismo bien pensante que come bien y toma café en Palermo es transversal socialmente, no solamente de la derecha”.
En el presente, dice Messina, “la figura del terrorista gana terreno, ordena la interpretación de hechos políticos y desacredita al otro como interlocutor; por otra parte, la filiación entre montoneros y kirchneristas tiene sentido en amplios sectores de la sociedad muy enojados con el kirchnerismo”.
“Este escenario abre un horizonte cargado de incertidumbre, pues la temporalidad de la memoria no se reduce a las interacciones entre pasado y presente, sino que compromete también el porvenir”, advierten Salvi y Messina en el epílogo del libro. ¿Qué están haciendo las derechas con los 70? formula así nuevas preguntas y alerta sobre un cambio en curso, “un modo de imaginar nuestra sociedad y la vida en común distinto a aquel que se abría en 1983”.