“A usted le doy este mensaje/ Y no es por mí/ Yo estoy viejo/ Y su utopía es para las generaciones futuras/ Hay tantos niños que van a nacer/ Con una alíta rota/ Y yo quiero que vuelen compañero/ Que su revolución/ Les dé un pedazo de cielo rojo/ Para que puedan volar”. Este “Manifiesto (Hablo por mi diferencia)” de Pedro Lemebel, íntegro en su gramática y ortografía, fue leído como intervención en un acto político de la izquierda en septiembre de 1986, en Santiago de Chile. Lemebel, yegua del apocalipsis, comunista-artista-maricón, en un instante en que las luchas eran una sola, pan y rosas, distante a estos tiempos neoliberales que monetizan los deseos y sueños. Contra las estrategias capitalistas de rearme del episteme y subjetividad patriarcal apunta Agrupémonos todes, de Jorge Remacha, que propone una colorida reconstrucción de la ineludible intimidad, muchas veces negada, entre los movimientos obreros y LGTBI.
El libro del historiador y militante de la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español, se centra en la disidencia sexual organizada en la sociedad capitalista. En capítulos fluidos, de tintas cargadas escolares y jocosas, “por el amor de Cher”, vagabundea por la transiciones desde mediados del siglo XIX, en que aparece la categoría médica “homosexual” o “transexual”, y se desarrollan sus estereotipos políticos y personales hasta llegar al nuevo milenio, con las salidas del armario, y el Pink Wash de las corporaciones y la nuevas derechas. “Puede parecer superfluo pensar en placeres entre la explotación y la opresión, pero precisamente es necesario señalar que el placer no puede depender de la ceguera frente a la realidad, sino al contrario, de mirarla de frente y elegir el camino de la emancipación colectiva de forma organizada. Por ejemplo, la Ética de Spinoza señala que la idea de ver una virtud en renunciar a los placeres es útil para la dominación, puesto que naturaliza que gran parte de la población esté privada de los placeres que una minoría tiene”, dice el autor, en el meollo oscuro del progresismo, de ciertos sectores, que agrupan actualmente a las disidencias sexuales. Volver a las fuentes madres revolucionarias, como Trotsky y Aleksandra Kolontái, según Remacha, que agitaban la marea de poner en práctica modos de transformación comunitaria, desde abajo, y que ascienden cuerpo-territorio a partir del conocimiento hasta la organización política y social.
“El mundo forma una unidad por sí mismo y no ha sido creado por ningún dios ni por ningún hombre, sino que ha sido, es y será eternamente un fuego vivo que se enciende y se apaga con arreglo a leyes”. He aquí en Heráclito una excelente definición de los principios del materialismo dialéctico”, sostiene Lenin en Cuadernos filosóficos. Esta es la chispa de los movimientos LGTBI que mapea Jorge Remacha por el cortocircuito que encendieron en las sociedades occidentales, con sufridas victorias, siempre amenazadas, y grandes desencuentros. “Yo no voy a cambiar por el marxismo/ que me rechazó tantas veces/ No necesito cambiar/ Soy más subversivo que usted”, volvemos al poema de Pedro Lemebel. Agrupémonos todes y fíjate de qué lado de la mecha vas a estar.
Agrupémonos todes. Una breve historia de diversidad sexual y lucha de clases
Autor: Jorge Remacha
Género: ensayo
Editorial: IPS, $ 18.000