miércoles 01 de febrero de 2023
DEPORTES Mundial de Qatar 2022

Argentina campeón del mundo: las verdades no escritas del fútbol que destruyó la Scaloneta

La selección argentina barrió en siete partidos con varios mitos en su camino al título mundial. Funcionamiento, experiencia, debutantes, el peor resultado, jugadores con hambre y varios más.

30-12-2022 16:11

El 18 de diciembre de 2022 quedará grabado en la memoria de los argentinos para siempre como el día que Lionel Messi alzó finalmente la Copa del mundo en el Mundial de Qatar 2022 junto a la selección argentina que comanda técnicamente su tocayo, Lionel Scaloni.

Pero ese día de felicidad argentina fue también muy especial para quienes intentamos ver algo más que un festejo, e intentamos analizar el futbol, al que entendemos más como un arte que un juego. Me dirán que en cada argentino hay un director técnico y puede ser verdad. Pero este plantel campeón mundial, borró en siete partidos con muchas de las supuestas verdades no escritas del fútbol pero que los técnicos que no ejercemos esa profesión (hinchas, espectadores, periodistas, exfutbolistas y allegados) repetimos una y mil veces.

El scalonismo, permítanme tomar la sugerencia que leí por ahí de dejar de hablar de “Scaloneta”, porque tal apelativo empezó como una joda y es un concepto originalmente despectivo, aunque ahora le hayamos tomado cariño, desmintió esas “verdades” en el mejor lugar que se pueden desmentir: en el verde césped. En la cancha. Con juego y con inteligencia. Con corazón y pases cortos. Con resultados obtenidos a través de las mejores armas… ¿Con "Scalonismo"?

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Pero ¿cuáles son esas “verdades” no escritas que desmintió el plantel que conformó Scaloni para ganar el mundial?

La primera y fundamental, que le pegaba de lleno al propio Scaloni es que “no podemos afrontar un mundial con un director técnico sin experiencia”. El entrenador campeón del mundo 2022 es joven, (César Luis Menotti lo era todavía más cuando se consagró en 1978), que no había dirigido ni siquiera un equipo de la D, aunque estaba trabajando en el cuerpo técnico de la selección argentina en el mundial de Rusia 2018 que comandaba Jorge Sampaoli.

Otra de las “verdades”, repetida hasta el cansancio es “Equipo que gana no se toca”. Lionel Scaloni metió mano en el once titular siempre. Antes de cada partido y durante el mismo. Cambió nombres, posiciones, esquemas, sin apegarse a ninguna “receta” por exitosa que fuera. Ni dudó en sacar a un “titular indiscutido” de su propio ciclo, porque consideró que otro futbolista podía aportar más al funcionamiento colectivo.

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Una tercera “verdad” desmentida en este mundial fue que no puede ser figura y líder del equipo un futbolista de 35 años. El dolor mayor de muchos futboleros en la horrible eliminación de la Argentina en el mundial de Rusia 2018 fue calcular que en este 2022 Lionel Messi ya no sería el mismo. Muy grande para la alta competencia, cansado de jugar, con poco resto físico… Incluso durante la Copa América 2021  se lo notaba cansado después de los 15 o 20 minutos del segundo tiempo

Y no había aparecido una figura, un líder futbolístico o del grupo que pudiera reemplazarlo. Pero ahí estaba el extraterrestre nacido en Rosario para burlarse de todas las sentencias. Lio fue el líder futbolístico y humano que necesita cualquier equipo, dentro y fuera de la cancha. Jugando, haciendo jugar y defendiendo lo suyo. Aquel chico calladito que aceptaba las derrotas con sumisión y tristeza sacó pecho y se agrandó más (sí, más) en las victorias que tanto le costaron y habló más de lo que a muchos que no entienden nada de fútbol le hubiera gustado, para defender lo suyo y lo de sus compañeros: Que no le peguen patadas, que no lo minimicen y que los respeten. Nada más ni nada menos.

No podés jugar la Copa del Mundo con jugadores sin experiencia o que debuten en un mundial. Si algo le faltaba al plantel argentino, salvo excepciones, era “experiencia”. Muchos de los jugadores son jóvenes, muy jóvenes, y claro, no habían tenido roces mundialistas antes. Y algunos experimentados, también jugaron su primer mundial. Pero nada de eso pesó a la hora de jugar.

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El 2 a 0 es el peor resultado. Otra falacia repetida sin cansarse por muchos periodistas e hinchas de fútbol. Está estadísticamente comprobado que no es así, que una ínfima cantidad de partidos donde un equipo va ganando por 2 a 0, termina perdiendo, o siquiera empatando.

Pero veamos por qué se dice esto. Si el equipo gana por 1 a 0, se sigue “en partido” es decir, casi en igualdad de condiciones, se puede no estar dominando el juego porque el rival te aprieta en busca del empate, pero quien va ganando , se defiende con fiereza. Pero en un fútbol mezquino, mediocre y sin muchos talentos, ir ganando por dos a cero puede significar que el equipo en ventaja se relaje, entienda que sacó una ventaja importante y que la victoria esté casi asegurada. Eso puede ser fatal para la victoria y el rival te puede descontar, algo bastante probable y eso lo “agrande” y tenga más chances de empatar. Y si empata, se “agranda más” y te gane.

Bueno, algo de eso pudo haberle pasado a la selección argentina contra los Países Bajos en Cuartos de final, y ante Francia, en la mismísima final. Dos veces le empataron en pocos minutos cuando iba ganando por 2 a 0 y faltaba poco para la finalización de los 90 minutos reglamentarios. Todos pensamos lo mismo: “si nos levantan un 2 a 0, somos boleta”.

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Pero no. Ni un 2 a 0, ni un 3 a 2. Los muchachos de Scaloni fueron por lo suyo igual, como pedía desesperado Pablo Giralt en la transmisión de la Televisión Pública: “No pasa nada, vamos, vamos para adelante” decía mientras todos nos resignábamos. Ya sabemos cómo terminó: los muchachos de Scaloni se impusieron en ambos partidos, por penales.

Si errás un penal, perdés. Esta fue otra de las “verdades” que desmintió la selección argentina en este Mundial de Qatar 2022. Se suele decir que si un equipo falla en un penal (ya sea porque lo ataja o lo desvía el arquero rival, o porque el encargado de patearlo le erra al arco) se cae en un bajón del que le cuesta levantarse, y probablemente, se pierda el patido. Sobre todo, cuando el partido está empatado. Y a eso le podemos sumar la carga de que quien falló en el penal, fue el propio Messi. Sin embargo, la selección logró reponerse, y finalmente le ganó a Polonia por 2 a 0…

Ganar el mundial sin 9 de área, sin un 5 de marca … Unas líneas atrás mencionamos la gran cantidad de cambios de titulares y de esquemas, entre partidos y también durante el juego. En este punto, queremos destacar que la selección argentina no tuvo un 9 de área típico, como lo fueron Martín Palermo, o Gonzalo Higuaín. Tampoco tuvo un 5 que marcara, que sea el volante que rompa el juego rival, como Sergio Batista o Américo Gallego. El mediocampo fue un lugar de paso para los rapiditos de Scaloni: Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister o Enzo Fernández, que iban y venían según lo requería el juego, como los laterales o algunos delanteros. ¿Acaso alguien puede olvidar el corte de Paulo Dybala en el minto 123 del juego contra Francia, cuando le sacó limpita la pelota a Mbappe que se relamía para meter el cuarto y dejarnos sin nada?

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Otra de cuestiones que se suelen repetirse entre los hinchas es que si un jugador lleva la pelota más de 30 metros, debería pasarla y dejar que defina un compañero que llegue más fresco al área rival, para que tenga más claridad a la hora de patear al arco. Bueno, esta “verdad” también la hizo polvo uno de los delanteros de la selección argentina. Fue en la espectacular corrida de Julián Alvarez para marcar el segundo ante Croacia en la semifinal.

El chico de Calchín tomó la pelota en el círculo central y se mandó para adelante, dos veces le tocaron la pelota, que le rebotó y se la volvió a acomodar. Molina se le cruzó por delante, llevándose la marca. Yo pensé que le marcaba el pase, no va a faltar quien me diga: “¿Cómo le va a dejar definir al 4, siendo delantero? Sí, puede tener razón, pero los “4” en la selección de Scaloni llegan al gol tanto como defienden los delanteros. Redondeando: la araña se mandó un golazo a lo Kempes, llevándose a medio mundo por delante a pura potencia, pero pesando algo más de 50 kilos…

Finalmente, una cuestión mil veces repetida en las canchas argentinas, en los entrenamientos, en los partidos y en las concentraciones. “Necesitamos jugadores con hambre”. Pero no “hambre de gloria”, como podríamos decir de Lío Messi o deAngel Di María, que después de haber tenido una larga y exitosa trayectoria en clubes, querían la Copa del Mundo con la selección argentina. Sino hambre de comida, de alimentación. Sí, hay algunos chicos que llegaron a la selección que tuvieron una infancia difícil y se convirtieron en millonarios que “salvaron” a la familia con el fútbol. Pero hay otros, como Alexis Mac Allister que jugaron con ese “hambre”, con esas ganas de triunfar, aunque hayan tenido la vida resuelta desde antes de nacer. El hijo del Colorado Carlos Javier Mac Allister no tuvo una infancia difícil, ni tuvo que meterse en el fútbol para poder vivir. Sin embargo, su “hambre” de gloria pudo más…

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