La historia de la Copa del Mundo cambió para siempre en España 1982. En la semifinal entre Alemania Federal y Francia se disputó la primera definición por penales de la competición. Tras igualar tres a tres en el tiempo suplementario, los germanos se impusieron por cinco a cuatro en Sevilla.
Aquel mítico encuentro inauguró una era de máxima tensión emocional. El guardameta alemán Harald Schumacher se convirtió en el primer héroe de estas instancias al detener los remates de Didier Six y Maxime Bossis, clasificando a su seleccionado a la final ante el asombro del público.
La tanda de penales más larga en la historia de los Mundiales consta de doce remates ejecutados. Esta marca máxima se alcanzó por primera vez en aquella semifinal de 1982 y se repitió en el electrizante cruce de cuartos de final entre Suecia y Rumania durante la cita de Estados Unidos 1994.
En aquella tarde estadounidense, el arquero sueco Thomas Ravelli contuvo el remate decisivo de Miodrag Belodedici. Este triunfo metió a los nórdicos en las semifinales de un torneo donde el calor extremo de California añadió un componente físico devastador a la definición desde los doce pasos.
Héroes bajo los tres palos: la consagración de Sergio Goycochea y Dibu Martínez
La selección argentina construyó gran parte de su mística mundialista mediante estas definiciones. En Italia 1990, el guardameta Sergio Goycochea emergió tras la lesión de Nery Pumpido para transformarse en leyenda frente a Yugoslavia y la organizadora Italia en semifinales consecutivas.

En su aclamado libro "Historias insólitas de los Mundiales", el escritor Luciano Wernicke relata cómo la intuición de Goycochea desactivó los remates de Aldo Serena y Roberto Donadoni en el estadio de Nápoles, silenciando a todo un país que ya saboreaba la gran final de su Copa del Mundo.
Tres décadas más tarde, en Qatar 2022, Emiliano Martínez emuló aquellas proezas al sostener el camino albiceleste. El arquero marplatense detuvo dos penales clave ante Países Bajos en cuartos de final, en un partido de extrema fricción verbal y física que se extendió más allá del tiempo reglamentario.
La consagración de Martínez llegó en la final ante Francia en el Estadio de Lusail. Su atajada ante Kingsley Coman y la presión psicológica ejercida sobre Aurélien Tchouaméni inclinaron la balanza para que Argentina conquistara su tercera estrella tras empatar tres a tres en el juego.
La primera final de la Copa del Mundo resuelta mediante tiros desde el punto penal ocurrió en Estados Unidos 1994. En el Rose Bowl de Pasadena, las potencias de Brasil e Italia no lograron romper el cero a cero durante los ciento veinte minutos de juego reglamentarios y suplementarios.
Aquel desenlace quedó grabado por el penal fallado por Roberto Baggio, la gran figura italiana del torneo. El talentoso mediocampista remató desviado por encima del travesaño de Claudio Taffarel, otorgándole automáticamente el tetracampeonato a un seleccionado brasileño muy pragmático.
Doce años después, Alemania 2006 ofreció otra final decidida por la misma vía entre Italia y Francia. En el Estadio Olímpico de Berlín, tras la recordada expulsión de Zinedine Zidane, los italianos mostraron una efectividad perfecta al convertir los cinco remates ejecutados en la serie.

El remate desviado de David Trezeguet contra el travesaño defendido por Gianluigi Buffon resultó determinante. Fabio Grosso ejecutó el último tiro con absoluta frialdad, sellando el cuarto título mundial para la Azzurra y cobrándose revancha de las eliminaciones sufridas en años previos.
Entre las definiciones más inesperadas resalta el cruce de cuartos de final de Sudáfrica 2010 entre Uruguay y Ghana. El encuentro finalizó uno a uno tras un agónico penal fallado por Asamoah Gyan en el último minuto del tiempo suplementario, luego de una polémica mano de Luis Suárez.
En la tanda posterior, el delantero uruguayo Sebastián Abreu decidió picar el balón en el último cobro de la noche de Johannesburgo. Esta arriesgada resolución, conocida popularmente como "la vaselina", engañó por completo al arquero Richard Kingson y metió a la Celeste en semifinales.
Otra definición sorprendente ocurrió en los octavos de final de Alemania 2006, cuando Ucrania eliminó a Suiza. El conjunto helvético estableció una marca negativa sin precedentes en la historia del torneo al fallar absolutamente todos sus cobros, cayendo tres a cero ante los ucranianos.
En Rusia 2018, la anfitriona dio el gran golpe al eliminar a España en octavos de final. Tras resistir los embates hispanos durante el juego, el guardameta Igor Akinfeev se convirtió en el héroe local al desviar el remate decisivo de Iago Aspas con el pie izquierdo en el estadio Luzhnikí.