La historia del clásico rosarino comenzó formalmente el 18 de junio de 1905 en la Plaza Jewell. Aquel primer encuentro, correspondiente a la Copa Santiago Pinasco, terminó con victoria para Newell’s Old Boys por 1 a 0, gracias a un gol convertido por Faustino González en la segunda mitad.
Este enfrentamiento fundacional marcó el inicio de una competencia territorial sin precedentes en la Argentina. Mientras que la Lepra representaba el origen académico del Colegio Anglo Argentino, el Club Atlético Rosario Central arraigaba su identidad en los trabajadores de los talleres ferroviarios.
Boca ofertó por un ex River y buscará cerrar su mercado de pases con una transferencia a última hora
El apodo de los clubes surgió de un evento benéfico para enfermos de lepra en el Hospital Carrasco. Newell’s aceptó participar, ganándose el mote de "leprosos", mientras que Central rechazó la invitación, recibiendo el calificativo de "canallas" por parte de sus eternos rivales ciudadanos.
Durante la era amateur, ambos equipos dominaron la Liga Rosarina de Fútbol con una paridad asombrosa. En este período se forjaron las primeras leyendas, como los hermanos Hayes en el conjunto auriazul y Libonatti en el rojinegro, quienes elevaron el nivel técnico de los cruces locales.

La profesionalización en 1931 intensificó la disputa, pero fue la incorporación de ambos a los torneos de la AFA en 1939 lo que nacionalizó la rivalidad. El primer clásico en el campeonato nacional finalizó en empate, demostrando que la tensión rosarina se trasladaba intacta a Buenos Aires.
Hitos y Hazañas en el Clásico de Rosario
El 19 de diciembre de 1971 se produjo uno de los hitos más recordados: la semifinal del Torneo Nacional en el Estadio Monumental. Rosario Central venció 1 a 0 con el legendario gol de palomita de Aldo Pedro Poy, triunfo que le permitió luego coronarse como el primer campeón del interior.
Como respuesta histórica, Newell’s Old Boys logró el título del Metropolitano 1974 tras empatar 2 a 2 frente a su clásico rival en Arroyito. El gol decisivo de Mario Zanabria quedó inmortalizado como el momento en que la Lepra dio la vuelta olímpica en la propia cancha del rival eterno.
Lionel Messi 2026: El plan de "cero riesgo" para llegar a la Finalissima
En la década de 1980, la intensidad no disminuyó. Bajo la conducción de Ángel Tulio Zof, Rosario Central obtuvo el campeonato 1986/87 inmediatamente después de ascender. Ese equipo, liderado por Omar Palma, mantuvo una hegemonía táctica que todavía hoy es recordada por los socios canallas.
Por su parte, la era de Marcelo Bielsa en Newell’s a principios de los 90 redefinió la identidad táctica del club. El equipo de 1992, con figuras como Gerardo Martino y Mauricio Pochettino, consolidó un estilo de juego ofensivo que se impuso en varios enfrentamientos directos cruciales.
Un episodio controvertido ocurrió en 1991, conocido popularmente como el "día del abandono". Newell's ganaba 4 a 0 y Central terminó con seis jugadores tras varias expulsiones y una lesión, obligando al árbitro a suspender el partido. Este evento es motivo de constante debate y folclore.

La mística de los estadios juega un rol fundamental. El Gigante de Arroyito y el Coloso del Parque Marcelo Bielsa son escenarios de una presión acústica sofocante. La cercanía de las tribunas y la pasión de las hinchadas convierten a cada encuentro en un espectáculo de alta tensión social.
Grandes figuras mundiales han pasado por este duelo. Diego Maradona vistió la camiseta de Newell's en 1993, lo que otorgó una visibilidad global al enfrentamiento. En el otro bando, Mario Alberto Kempes, goleador del Mundial 78, dejó una huella imborrable en la red durante su etapa canalla.
En términos de estadísticas generales, la paridad es el rasgo distintivo. Aunque ambos clubes se adjudican la ventaja en el historial según incluyan o no partidos amistosos o de ligas locales, la diferencia suele ser mínima, reflejando el equilibrio deportivo que impera en la ciudad.
Historiadores como Cipriano Roldán, en su libro "Anales del fútbol rosarino", destacan que este partido es capaz de paralizar la actividad económica de la región. La semana previa y posterior al encuentro define el ánimo colectivo de una población que respira fútbol las veinticuatro horas.
En la actualidad, el clásico rosarino sigue siendo el termómetro del fútbol argentino fuera de la capital. La rivalidad entre Newell’s y Rosario Central trasciende lo deportivo para convertirse en un fenómeno antropológico que define la identidad cultural de la ciudad de Rosario.