La crisis dejó de ser una advertencia preventiva para convertirse en un factor concreto de inestabilidad en el sistema sanitario. El Colegio de Farmacéuticos de Córdoba confirmó que el Pami acumula atrasos en los pagos correspondientes a prestaciones ya realizadas, una situación que comienza a comprometer la continuidad del servicio a jubilados en la provincia.
Desde la entidad señalaron que, aunque el jueves ingresó un pago parcial, la obra social nacional mantiene pendientes al menos cuatro vencimientos —lo que, para las farmacias, equivale a un mes completo de facturación— y advirtieron que, mientras no se regularice la deuda, la dispensa de medicamentos a afiliados quedará expuesta a interrupciones crecientes.
En diálogo con Perfil Córdoba, la secretaria ejecutiva del Colegio de Farmacéuticos provincial, Laura Cornaglia, explicó que el problema no responde a decisiones discrecionales de los prestadores, sino a una restricción material en la capacidad de abastecimiento. “No es que las farmacias hagan un corte voluntario. Algunas tienen el crédito suspendido en droguerías y no pueden dispensar el medicamento porque no lo tienen en stock ni pueden reponerlo. Y esto no afecta sólo a los afiliados al Pami, sino a todos los pacientes”, afirmó.
“La situación recrudeció. Se rompió la cadena de pagos”.
Es que el funcionamiento del sistema se sostiene sobre un mecanismo financiero delicado: las farmacias dispensan los medicamentos y luego recuperan ese dinero a través de reintegros. Cuando esos pagos se demoran, el impacto es inmediato. La reposición de stock se vuelve incierta, se deteriora el crédito con proveedores y se reduce la capacidad operativa de los establecimientos, especialmente los de menor escala.
Solo en Córdoba, los compromisos pendientes superan los $8.000 millones, una cifra que altera el equilibrio financiero de un sector caracterizado por márgenes acotados y una alta dependencia de los plazos de pago.
Distinta afectación
Cornaglia advirtió que el impacto es particularmente severo en farmacias pequeñas y medianas, cuya estructura financiera es más vulnerable. “Las farmacias medianas y chicas no tienen la misma espalda ni los mismos plazos que las grandes. Además, la mayoría son Pami-dependientes, porque entre el 70 y el 80 por ciento de su movimiento está vinculado a esa obra social. Por eso, cualquier demora las afecta de manera directa”, señaló.
Esa dependencia convierte los retrasos en un factor crítico de funcionamiento. En muchos barrios y localidades del interior provincial, el flujo de ingresos de las farmacias está estrechamente ligado a la atención de jubilados, lo que convierte a la regularidad de los pagos en una condición indispensable para la continuidad operativa.
En noviembre pasado, las autoridades del Pami habían negado la existencia de una deuda millonaria en Córdoba y aseguraron que la prestación se mantenía con normalidad. Sin embargo, desde el sector farmacéutico sostienen que los plazos actuales se alejaron de los estándares habituales y que la situación se agravó durante los últimos meses, en un contexto de aumento de costos e inflación persistente.
Incertidumbre en la disponibilidad de medicamentos
Las consecuencias trascienden el plano administrativo. La interrupción en la cadena de pagos impacta directamente en el acceso a medicamentos, en particular aquellos vinculados a tratamientos crónicos y esenciales, como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares, que requieren continuidad terapéutica.
Nancy Manzano, vecina de barrio Los Paraísos, relató a este medio las dificultades que enfrenta su familia para acceder a la medicación que su esposo necesita, tras haber sufrido un accidente cerebrovascular isquémico el año pasado. “Él depende de una serie de remedios que no puede interrumpir, porque su salud y su calidad de vida correrían grandes riesgos”, explicó.
Según detalló, durante las últimas semanas la farmacia habitual no pudo entregarle la medicación en tiempo y forma debido a que “no le entregaban a la farmacia los medicamentos que son por Pami”. “Por eso, de uno tuve que comprar la monodroga y del otro recibí, por la amabilidad del farmacéutico, unas muestras médicas que alcanzaron para algunos días. Es muy lamentable lo que se está viviendo”, señaló.
La dispensa de medicamentos podría sufrir interrupciones crecientes.
El caso refleja el efecto más sensible de la disrupción en la cadena de pagos: cuando el circuito financiero se interrumpe, el impacto final recae sobre pacientes que dependen de la continuidad terapéutica para preservar su salud y su autonomía.
Cabe recordar que, a partir de diciembre de 2024, el gobierno de Javier Milei restringió la cobertura del 100% en medicamentos del Pami a través de un nuevo sistema de “subsidio social”. Ahora, el acceso a la gratuidad total se limita a jubilados con ingresos inferiores a 1,5 haberes mínimos y que no posean prepaga ni determinados bienes. Además, habilitó la venta libre de ciertos fármacos, eliminando así sus descuentos previos y afectando, principalmente, a jubilados y pensionados.
Desajustes
Cornaglia explicó que el problema se origina en un desajuste progresivo en toda la cadena de financiamiento. Las droguerías, que abastecen a las farmacias, comenzaron a endurecer sus condiciones frente al aumento de los saldos impagos. “Las droguerías están cada vez más exigentes. Aunque tienen mejores plazos que las farmacias, los resúmenes se acumulan rápidamente. Las farmacias pagan semanal o quincenalmente, pero los resúmenes son semanales. Es decir, en un mes se acumulan cuatro resúmenes adeudados”, detalló.
Ese desfase produce un efecto acumulativo que deteriora el funcionamiento del sistema. A medida que se reducen los márgenes de crédito, la reposición de medicamentos se vuelve más difícil y se incrementa la presión sobre la estructura financiera de los establecimientos.
“La situación recrudeció. Se rompió la cadena de pagos y ya no hay correspondencia entre los ingresos y las obligaciones con las droguerías”, sostuvo Cornaglia. Según precisó, el impacto ya se extiende más allá del abastecimiento y comienza a afectar la estabilidad laboral del sector. “No sólo se resiente la reposición de mercadería, sino también el pago de gastos fijos como sueldos y alquileres. Tenemos casos de despidos y rescisión de contratos”, advirtió.
Clínicas privadas de Córdoba advierten que retrasos de PAMI podrían colapsar el sistema de salud
El sistema de atención farmacéutica a jubilados constituye uno de los pilares operativos del Pami y representa una proporción significativa de la actividad de cientos de farmacias cordobesas. Su sostenibilidad depende de una ecuación básica: previsibilidad en los pagos y actualización acorde a la evolución de los costos. Hoy, ambas condiciones muestran signos de deterioro.
En ese contexto, la incertidumbre ya no se limita a la continuidad inmediata de las prestaciones, sino que abre interrogantes sobre la viabilidad futura del modelo. La regularización de la cadena de pagos se vuelve un requisito indispensable para preservar el acceso a medicamentos de una población particularmente vulnerable.
En las clínicas la tensión se descomprimió, pero el sistema continúa muy frágil
El conflicto entre el Pami y sus prestadores no se limita a las farmacias. Las clínicas privadas que integran la red de atención a jubilados también vienen atravesando un período de fuerte tensión financiera, aunque en Córdoba el sistema aún no llegó a interrumpir prestaciones, a diferencia de lo ocurrido en otras regiones del país.
Según confirmaron fuentes del sector sanitario privado, el Pami efectivizó el jueves 12 de febrero el pago correspondiente a prestaciones de enero, lo que permitió descomprimir parcialmente la situación. En provincias patagónicas, donde el atraso había derivado en la suspensión de algunas prácticas médicas, la normalización de esos desembolsos permitió restablecer servicios que habían sido restringidos de manera preventiva.
En Córdoba, el esquema nunca se interrumpió formalmente, aunque se mantuvo bajo una lógica de extrema cautela. Desde la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la Provincia de Córdoba (Aclisa) señalaron que los prestadores continúan trabajando con Pami, aunque advirtieron que los retrasos en los pagos y el deterioro de los valores prestacionales afectan la sustentabilidad del sistema.
Fuentes de esa entidad explicaron que la principal dificultad no es únicamente la demora en los pagos, sino el desfase estructural entre los costos reales de atención y los aranceles que reconoce la obra social. “El problema es el atraso acumulado en los valores y el incremento sostenido de los costos operativos, desde insumos médicos hasta salarios”, indicaron desde el sector, que nuclea a una porción significativa de las clínicas privadas cordobesas.