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2026, AÑO CLAVE

Funcionarios que no funcionan: Llaryora busca intendentes para reactivar su gestión

Algunos mandatarios del interior ya fueron consultados ante la posibilidad de integrar el gabinete provincial. El ritmo de gestión del sanfrascisqueño difiere mucho de la anterior administración. Pese a la vorágine que se le imprime a la gestión, falta coordinación y “una defensa de lo que se hace” en un contexto adverso.

Llaryora presenta la nueva universidad con los demás funcionarios
Llaryora presenta la nueva universidad con los demás funcionarios | Cedoc

“Hay funcionarios que no están a la altura”, se le escuchó decir desde el norte de la provincia al ya experimentado Marcelo Eslava, dirigente peronista del departamento Sobremonte. La frase, cargada de reclamo y alerta, rememora a la expresada por Cristina Fernández desde la vicepresidencia. “Que se pongan la camiseta en serio, como debe ser, para defender una obra de gobierno que creo que es muy buena”, expresó el legislador en Punto a Punto Radio.

El año comenzó fuerte en el Panal. Aseguran que en varias oportunidades se escucharon fuertes reclamos en los principales despachos. Algunos gritos que traspasaron las paredes y hasta se comenta que el mismo ministro de gobierno Manuel Calvo puso en la mesa la renuncia si no se cambiaba el rumbo del gobierno. ¿La clave? El peronismo debe volver a tomar el control de la agenda política.

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Desde la casa de gobierno consideran que hay dos frentes abiertos que deben atender. El primero, es poder romper la barrera que existe con el cordobés en cuanto a mostrar la gestión y un Ejecutivo que trabaja -y sobre todo- con los lineamientos que endulzan los oídos libertarios: más gestión con menos plata; el segundo, volver a enamorar con la obra pública: “En el interior una obra cambia la vida, pero en la Capital ya lo consideran como algo básico de la gestión. Están mal acostumbrados”, indicaron.

El gobernador ya comenzó a caminar rumbo a su reelección. Aunque muy lejano en la consideración del cordobés de a pie, es clave para entender cómo se construye lo que viene. Muchos entendieron que los nuevos tiempos son muy diferentes a lo que se vivió años atrás. Y eso se plasmará en rostros y funciones.

Desde adentro se comenzaron a preguntar si hay “dos Córdoba”. Es decir, la provincia y la capital: “¿van a jugar juntan para conservar los gobiernos o entregamos la Capital?”, se quiso adelantar un operador en una charla con otro dirigente extrapartidario. “Los funcionarios que no funcionan están en todos lados, no sólo en el Panal”, retrucan otros, encendiendo las luces rojas. Los soldados que van a comenzar a pelear cada voto ya fueron seleccionados y el premio mayor es ser uno de los elegidos para suceder a Passerini: Miguel Siciliano, Marcelo Rodio y el ministro de seguridad Juan Pablo Quinteros.

Por ahora descartan a “extranjeros” que se sumen a la lista, como la vicegobernadora Myriam Prunotto y Javier Pretto e inclusive el nombre de alguien que apareció en una sobremesa de un asado entre funcionarios: Eduardo Accastello, intendente de Villa María. Nada está sellado y todo puede cambiar.

No hay “dos Córdoba”

“Nos piden que achiquemos el gobierno y nadie se enteró que desde que asumió Martín hay 4 mil empleados menos en la administración pública”, se lamentó un ministro y se preguntó: “¿Hay algo más libertario que eso?”.

La obra pública en Capital, prometen, será descomunal: alto nivel en Valle Escondido, el nuevo ingreso desde Río Cuarto, nuevos edificios, plan de cloacas y pavimentos para barrios postergados y hasta bacheo y luminarias: “Va a quedar nueva la ciudad, y ahí vamos a trabajar codo a codo con Daniel (Passerini)”, describió un funcionario.

Sostienen que en una tensa charla en el ministerio de Gobierno, le reclamaron a Llaryora que se baje del atril y comience a tener más contacto con los cordobeses. “Sólo conocen a un gobernador que protesta o que ven o escuchan con los recortes de las redes”. Le piden que cambie su manera de vincularse, sobre todo en el interior. “La gente debe identificarlo como un gestor y como alguien cercano”, le pidieron.

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Es por eso que el gobernador tanteó Cosquín y luego se “soltó” en la fiesta de las colectividades de Alta Gracia. “¿Vieron? Volvió a sonreír”, resaltaron sus colaboradores del área Comunicación. “Los resultados fueron bárbaros, Martín comenzó a escuchar lo que verdaderamente quiere el vecino y a chequear de primera las versiones de los funcionarios”, subrayó un alto funcionario mientras apagaba una pantalla con todos los medios televisivos que terminó de instalar en su despacho.

En una oficina del cuarto piso, en el edifico anexo al gobernador, comenzará a funcionar una especie de “jefatura de gabinete”. No habrá acceso para todos los ministros y secretarios, sino principalmente para los cuadros más técnicos. Para dotarlos de mejor política al momento de implementar o “comunicar” sus actividades. Por ahora, descartan cambios en el gabinete.

Las escobas nuevas en el gabinete

Los apuntados para sumarse al gabinete deberán cumplir con algunas condiciones mínimas. Si fuera un aviso en el diario diría: se busca dirigente del interior, intendente (excluyente), peronista (importante, aunque no determinante), que esté transitando una segunda gestión (por lo tanto, no puede pelear por una re-re) y que sea de una ciudad mediana (clave), Mandar su CV a [email protected].

“Necesitamos dirigentes con ganas de laburar, de mostrar que las cosas se hacen”, justificó una fuente del Panal al explicar el por qué aparecen intendentes en sus búsquedas. “El gobernador quiere revalorizar la gestión”, dijo la fuente consultada.

Hasta el momento, se van a cambiar al menos 3 secretarías. El nuevo integrante del gabinete provincial ocupará espacios con mucho protagonismo y empuje. Por ende, no se lo pueden ofrecer a peronistas de grandes ciudades, son puestos clave -pero no ministerios-. Ya se concretaron varios llamados a hombres del interior. Uno de ellos es Matías Torres Cena, intendente de Laguna Larga. Seguramente llegará para trabajar codo a codo con Manuel Calvo en el ministerio de gobierno. Otro de los que están en carpeta es Gustavo Benedetti, de Arroyito. “No es peronista, tiene pasado radical, pero ha construido una gran relación con Llaryora y tiene toda su confianza”, remarcaron.

Hablando de radicales, uno de los apuntados a dejar el gobierno es el secretario de Cooperación Institucional Orlando Ardhú. Consideran que su “gran trabajo ha colaborado a consolidar el suelo del cordobesismo, pero es ciclo cumplido”.

Esperan que algo similar ocurra en la Municipalidad de Córdoba. No quieren invadir ni cuestionar las decisiones de Passerini. Lo cierto es que no si hay cambios importantes en los próximos meses, se comenzará a notar que más ministros responderán por lo que hacen o no hacen los secretarios del intendente.