Si el Gobierno pretende sanear la desconfianza financiera, la política de recompra de títulos
públicos que encaró esta semana no logrará calmar totalmente el ánimo de los inversores. Los
operadores financieros esperan medidas concretas tendientes al sinceramiento de las estadísticas
del INDEC.
Pero el Gobierno enfrenta diversos obstáculos para lograrlo. Muchos son políticos, como el
hecho de blanquear errores de política de la administración anterior en el INDEC y en materia de
precios, lo cual es sinónimo de reconocer culpas. Pero dejar de mentir con los datos de inflación
también tendría un elevado costo fiscal, el mismo que se pretendió eludir con la manipulación de
los índices, pero exacerbado por la desconfianza y el desmadre de los precios.
La deuda pública ajustable por CER se indexa a partir del índice de precios. El monto a
afrontar dependerá de si el blanqueo de la inflación real incluirá o no el ultimo año y medio,
período con unos 20 puntos porcentuales de “subestimación”, o si sólo se reconocerá
hacia adelante, de acuerdo con los cálculos de consultoras privadas.
Según las estimaciones, que optan por asumir que la retroactividad será inevitable, dejar de
mentir con la inflación
tendrá un costo fiscal de unos US$ 3.400 millones. Se trata de los vencimientos
“adicionales” de capitales e intereses de la deuda que se indexa por CER que, desde
enero de 2007 y hasta 2010, deberá afrontar el Estado por reconocer un stock de deuda pública
mayor.
Y eso sólo considerando el pasado. A futuro, por cada punto de inflación real reconocida, se
deberán asumir desembolsos por otros US$ 100 millones anuales.
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Bonos que ajustaron por inflación: si se recupera el INDEC, se deberán pagar U$S 3.400 millones de deuda
El Gobierno enfrenta diversos obstáculos para lograr el sinceramiento del organismo. Dejar de mentir con los índices tendría un elevado costo fiscal.