Fue un enfático defensor de la administración de Néstor Kirchner y candidato a ocupar varios cargos
en el Gobierno. Pero ahora se ubica en otra vereda. A diferencia de muchos de sus colegas, el
economista y empresario
Javier González Fraga no teme hacer público su
respaldo a la candidatura presidencial del ex ministro Roberto
Lavagna. En una entrevista con
PERFIL, el fundador de La Salamandra habló del Gobierno, de
sus debilidades pero también de las fortalezas del Presidente, de la dirigencia empresarial y de
sus ganas de volver a ser un hombre de negocios.
Crítico de los controles de precios y las tarifas subsidiadas, señaló que, en lo social y
económico, “esta política le da circo a los pobres y pan a la clase media”.
—Llamó la atención verlo en el acto de Lavagna días atrás
porque usted defendía la gestión de Kirchner. Su nombre fue mencionado muchas veces para ocupar
cargos en el Gobierno.
—Me hace gracia porque los periodistas hacen circular rumores y después uno tiene que
aclarar por qué no se cumplen. Fueron todos inventos. Más allá de un ofrecimiento en el Fondo
Nacional de las Artes, que acepté pero que después no se pudo concretar, y de otra propuesta para
estar en la vicecancillería, no hubo otro ofrecimiento; ni siquiera contactos.
—¿De dónde y por qué esas versiones?
—Porque yo defendí esta política económica desde antes de 2002. Esta afinidad con la
política económica, anterior a Kirchner, fue lo que llevó a pensar a mucha gente que yo tenía una
muy estrecha relación con el Gobierno y que sería candidato natural a ocupar puestos. Pero yo nunca
pensé eso porque este gobierno invita a formar parte de él a gente que es casi militante. Valoran
la lealtad, estar disponibles para hacer las políticas más allá de...
—¿De la capacidad técnica?
—Mucho más, no tengo dudas. Creo que los funcionarios que están no lucen porque están
autocensurados por una cuestión de lealtad.
—¿Cuándo se produjo el quiebre en su visión hacia el
Gobierno?
—Cuando Kirchner asumió en 2003 escribí un artículo sobre la herencia presidencial, y
dije que era la mejor herencia económica de toda la democracia. Pero después creo que se fue
deteriorando. Y la salida de Lavagna agudizó la situación. Se produjo un giro hacia el plano
estrictamente militante, lo que le juega en contra al Presidente, porque sus funcionarios, por no
llevarle malas noticias, no le advierten los problemas.
—¿Entonces su apoyo al Gobierno siempre estuvo vinculado con
Lavagna?
—Por supuesto. De todas maneras, sería injusto decir que todo fue mérito de Lavagna. Yo
aprecié mucho cómo este Presidente defendió a Lavagna en la negociación de la deuda y con el FMI.
También creo que es útil cómo no le rinde pleitesía a los intereses empresarios.
—¿Extraña ser empresario?
—Sí, extraño muchas veces ser empresario. De hecho, se me ocurre volver
permanentemente. Me tienta la industria del vino y estoy analizando incursionar en ese negocio.
—¿Qué extraña?
—La sensación de dar empleo, de crecer, la creatividad detrás de una empresa; pero no
extraño lo cotidiano de ser empresario, las colas en los supermercados, el tener que endeudarse...
—¿Qué opina de los controles de precios?
—Así como estoy de acuerdo con los acuerdos de precios que llevaron al Gobierno a
enfrenar la inflación, me opongo a los controles a veces implícitos y otras explícitos, casi
amenazas, para que no suban los precios. Creo que eso no funciona y desalienta la inversión.
—¿Tienen que ganar menos los empresarios, hoy?
—Keynes decía: “Ninguna política económica triunfa a costa del hombre de
negocios”. La rentabilidad empresarial es el actor central del capitalismo. Si hay ganancia
empresarial, el modelo no funciona. ¿Cómo se limita esta rentabilidad? Con la competencia.
—A pesar de las críticas que se le hacen a Kirchner, muchos
analistas aseguran que ganará las elecciones de 2007, ¿a qué cree que se debe?
—A que esta política subsidia fundamentalmente a la clase media y media alta, que son
los votos adicionales que está teniendo Kirchner, además de la clientela tradicional del peronismo.
Es este sector el que se beneficia con el gas, la electricidad y el combustible baratos. Esta
política les da circo a la clase baja y pan a la clase media.
Este departamento donde vivo paga menos electricidad que una casilla de la Villa 31 que
tuviera que comprar dos garrafas. Eso me da un poco de vergüenza. Deberían destinarse más recursos
a eliminar la pobreza.
—¿Ve algún riesgo de aceleración de la inflación luego de
octubre de 2007?
—Se está acumulando presión. Y después de las elecciones debería haber alguna revisión
de muchos precios, entonces puede llegar a haber un pico inflacionario. Pero con el superávit
fiscal y el BCRA lleno de dólares, no hay riesgos de que la inflación supere el 20% anual.
"No se puede culpar a Felisa"
La ministra de Economía, Felisa Miceli, es, para González Fraga, un ejemplo del rol que
ocupan los funcionarios en la administración de Kirchner, con la lealtad, por encima de cualquier
otro valor. De todas maneras, el fundador de la afamada láctea La Salamandra y ex presidente del
Banco Central cree que “Miceli es una buena profesional”.
“Obviamente, hay temas que uno ve que (Miceli) no maneja, como el de los precios, sobre
lo que decide el propio Kirchner o el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pero los
temas que ella maneja los trata de forma correcta. No se le puede echar la culpa de nada a Felisa
Miceli”, aseguró González Fraga.
El economista agregó que la titular del Palacio de Hacienda “es el típico ejemplo de
alguien muy leal al Presidente, que no lo va a contradecir, ni desautorizar, y quizá tampoco se
atreva a confrontarlo con las consecuencias de alguna medida como lo fue el caso de la suspensión
de las exportaciones de carne”.
Lavagna vs. la patota
No desconoce las posibilidades del presidente Néstor Kirchner de ganar la reelección en
octubre de 2007, pero Javier González Fraga valora la "conformación de un espacio opositor que le
evite al país el drama de la impunidad", destacó en la entrevista a
PERFIL.
–¿Qué le atrae de Lavagna?
–Su seriedad, su progresismo, su coraje para negociar con altura. Prefiero un
presidente que se parezca más a Ricardo Lagos que a Hugo Chávez. Además, Lavagna es respetuoso de
los valores democráticos, no es patotero ni autoritario y permite el diálogo. Con él, me imagino un
país de más libertad y tolerancia.
–¿Le ve chances?
–Falta tanto para las elecciones... El propio Kirchner en diciembre de 2002 no figuraba
en las encuestas, nada está escrito en la política argentina. No desconozco que lo más probable es
que Kirchner obtenga la reelección. Pero aún así sería muy bueno para el país que haya una
oposición para evitar el autoritarismo.