El año de las elecciones presidenciales será un buen año para el Gobierno. Es que, según
estimaciones de algunos analistas privados,
comenzará con un arrastre que le proveerá una base mínima de crecimiento de un 4 por
ciento. Sin embargo, varios advirtieron sobre
los efectos negativos de los controles de precios y la falta de inversión para sostener la
expansión económica.
Según indicó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la semana pasada, la
actividad económica acumuló entre enero y septiembre un crecimiento de 8,4 por ciento, lo que
proyecta una suba cercana a 8,5 para todo 2006. Esto quiere decir que por la inercia que deja el
crecimiento del PBI durante el último trimestre,
los economistas aseguran que 2007 tendrá un piso de, al menos, la mitad de ese crecimiento.
Manuel Sánchez Gómez, de MVA consideró a la agencia oficial
Télam
que "el arrastre" para 2007 será de 4 por ciento, mientras que Camilo Tiscornia,
de Tiscornia, Castiglioni y Asociados, tuvo una proyección mas cauta y
la ubicó en 3,5 por ciento.
Desde el Banco Río, su jefe de economistas, Juan Arranz, estimó que durante 2007
continuará el crecimiento, y que será del orden de "7 por ciento o un poco más".
"Este crecimiento estará impulsado más por el consumo que por la inversión, debido a que esta
última pensamos estará más afectada por las circunstancias políticas", por las elecciones.
El estudio económico hecho por la entidad bancaria del Grupo Santander de España estimó que
la tasa de desempleo será inferior a 9 por ciento para fines de 2007 y los salarios serán
"similares a 2006, donde acuerdos de por medio las subas fueron cercanas a 19
por ciento".
En tanto, el vicepresidente de JP Morgan para mercados emergentes, Vladimir Werning, aseguró
que la economía argentina "se está acelerando y no desacelerando", al comentar las perspectivas de
la compañía para el país para 2007 en el encuentro anual del Consejo de las Américas.
Para el analista de JP Morgan, la recuperación económica del país se asienta en una
combinación de factores. "
Puede haber micro distorsiones, como el control de algunos precios o restricciones a las
exportaciones, pero salvo que se intensifiquen, las ganancias van a seguir siendo el
principal motor de la inversión y continuarán aliviando las ansiedades desde el lado de la
demanda", aseguró.
En tanto, otro grupo de economistas privados reunidos en la Asociación Argentina de Economía
Política (AAEP)
advirtió que, para que continúe este nivel de crecimiento, será necesario de nuevas
inversiones, o que los capitales se orienten a otros destinos.
Durante la reunión anual, el economista Claudio Irigoyen explicó que la inversión alcanza
actualmente a 22 por ciento del PBI, pero la mitad se destina a construcción, y 1 por ciento es el
ingreso de teléfonos celulares.