Los industriales santafesinos afirman que las alarmas pasaron de amarillo a rojo en los últimos meses debido a un cóctel de altas tasas de interés que encarecen el crédito, "apreciación cambiaria que abarata los productos importados y un mercado interno debilitado por bajos ingresos", según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE)
La entidad señaló que en diciembre de 2025 se registró una caída de la actividad del 9,8% interanual, con más de dos tercios de las ramas que mostraron bajas en su producción.
“Entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, se perdieron 292 industrias y más de 7.700 puestos de trabajo industriales en la provincia, lo que representa una baja del 4,9% y 5,6%, respectivamente”, indica el reporte.
En este contexto, la FISFE “remarca la urgente necesidad de implementar una política industrial a nivel nacional que propenda a facilitar la inserción inteligente en los mercados globales, defender los sectores industriales transables de la competencia desleal, igualar las condiciones de competitividad (costo logístico, financiamiento productivo, costo impositivo y laboral no salarial) y generar las condiciones para la reactivación del mercado interno”.
Javier Martín, presidente de FISFE, comentó a PERFIL que la actividad industrial santafesina observa “un mercado interno que no reacciona, por lo tanto las cadenas de pago se estresan, muchas empresas están endeudadas y tienen que bajar su producción o cerrar”.
“No hemos tenido grandes conflictos porque los despidos se hicieron con indemnizaciones por convenios. Los empleos industriales que se pierden son muy difíciles de recuperar y por cada uno directo hay 3 indirectos en las empresas, que incluyen catering, limpieza, seguridad, etc.”
Con respecto al panorama para 2026, Martín afirma que “enero pinta mal y la mayoría de las regionales nos dio un panorama muy sombrío por lo que va de febrero”.
Con respecto a la competencia con importaciones, el empresario señaló que los sectores más golpeados son el metalmecánico, textil, plástico y papel.

En el caso de los productos chinos, “nuestra competencia no es comercial, sino con un sistema económico de un Estado que subsidia para fomentar la exportación. Tenemos que abrirnos al mundo pero de manera más inteligente, pero hay cuatro reformas estructurales que debemos hacer para bajar el 'costo argentino': costo logístico, costo financiero (2% en dólares mensuales), costos laborales no salariales (judicialización, litigiosidad laboral) y el sistema tributario para que sea más pro producción”, opinó Martín.
Problemas en la cadena de pagos
Otro punto que también se observa en otros ámbitos industriales es la crisis en la cadena de pagos. Según FISFE, la situación financiera de las empresas se deterioró durante 2025.
El reporte indica que “en diciembre la cantidad de cheques rechazados por motivo sin fondos suficientes disponibles creció un 205% interanual, y un 311% el monto nominal involucrado. Además, el 23,7% de las empresas industriales considera que su situación financiera actual es mala”.