ECONOMIA
EMPLEO, CUIDADOS Y POBREZA

El 8M en tres grandes brechas: mujeres y diversidades argentinas fuera de la agenda

Institutos privados y oficiales analizaron la situación de las mujeres en Argentina con motivo del 8 de marzo. Concluyeron que las brechas entre mujeres y hombres persisten y, en algunos casos, se incrementaron. Los salarios, la inserción al mercado laboral y reparto de las tareas de cuidado se encuentran entre los indicadores analizados. Están sobrerrepresentadas en las estadísticas de pobreza y de desocupación en el país.

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Inequidad. Se mantienen las diferencias de ingresos y de oportunidades en Argentina. | Pablo Cuarterolo

Las mujeres están sobrerrepresentadas en las estadísticas sobre pobreza, desempleo e informalidad laboral, y también en el cuidado: una actividad que constituye un importante aporte a la economía, aunque por lo general se realice de manera no remunerada. A pesar de que las brechas persisten, una gran cantidad de programas destinados a reducirlas –incluido también el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad– fueron desmantelados durante la actual gestión.

En un contexto en el que la igualdad de género parece estar fuera de agenda –y en conmemoración del 8M–, distintos organismos e instituciones publicaron informes sobre la participación de las mujeres en la economía argentina. En tres de ellos (Indec, IAG y CEPA) los datos analizados se pueden clasificar en tres grandes temas.

1. Ocupación, salarios y precariedad laboral. Según el dosier estadístico del Indec las mujeres presentan mayores niveles de escolarización que los varones, “con mejor desempeño en los índices de asistencia, permanencia y graduación”. También presentan mayores índices en la educación superior: los últimos datos oficiales reportaron que en 2023 las mujeres representaron el 60% de las nuevas inscripciones y el 64% de las personas graduadas.

En el mercado de trabajo estas diferencias se invierten en favor de los varones. De acuerdo con el informe del CEPA –y en base a estadísticas oficiales– la tasa de actividad de las mujeres (52,6%) es 17,5 puntos porcentuales menor a la de los varones (70,1%). Por otro lado, “la tasa de desempleo femenina aumentó 1,1 puntos porcentuales en términos interanuales, pasando de 6,3% a 7,4%, mientras que la masculina lo hizo en 0,6 puntos porcentuales (de 5,3% a 5,9%)”. Como resultado, afirman, la brecha de género en el desempleo se profundizó durante la actual gestión, situándose en 1,5 puntos porcentuales.

Durante el tercer trimestre de 2025 la tasa de informalidad general se ubicó en 36,7%: 38% para las mujeres y 35,5% para los varones, consolidando una brecha de 2,5 puntos porcentuales, indican desde el CEPA.

La inserción tampoco es igualitaria a nivel salarial: el reporte del IAG señala que la brecha de género salarial llegó a un pico máximo en 2025: por cada hora trabajada los hombres ganaron, en promedio, un 9,4% más que las mujeres. “Esto se debe, sobre todo, a la caída de los salarios públicos: mientras que el 13% de los hombres ocupados trabajan en el sector público, el 19% de las mujeres lo hacen”, señalaron.

2. Feminización de la pobreza (y masculinización de la riqueza). Las mujeres representan el 64,2% entre las personas más pobres, destaca el análisis del CEPA. “La contracara de la feminización de la pobreza es la masculinización de la riqueza: el 63% del sector de mayores ingresos son varones”. Esto se refleja también en el pago de impuestos progresivos: “Las mujeres son el 32,8% de quienes tributan Bienes Personales –que el gobierno redujo a su mínima expresión– y el 30% de quienes pagan impuesto a las ganancias”.

El IAG analiza el cambio de las estrategias de los hogares para complementar ingresos y resalta que, en comparación con el mismo periodo de 2023, en el tercer trimestre de 2025 creció un 12% la cantidad de hogares con jefatura femenina que tuvieron que recurrir a gastar ahorros, vender pertenencias, pedir prestado o endeudarse. En el caso de los varones, ese porcentaje creció un 3,7%.

“La situación empeora particularmente en los hogares con jefatura femenina de más de 66 años. El deterioro particular que muestra este subgrupo es vinculable con la caída real que sufrió la jubilación mínima con bono”, explicaron.

El dosier oficial indica por otro lado que en el tercer trimestre de 2025 el 14,7% de los hogares con jefatura femenina había recibido algún tipo de ayuda en especie, mientras que este porcentaje se redujo al 10,1% en el caso de hogares con jefatura de varones.

3. Reparto de las tareas de cuidado. Las mujeres destinan en promedio seis horas y media del día a tareas de cuidado no remuneradas (TNR). Los hombres, tres horas y cuarenta. “Esto tiene, a su vez, implicancias en la inserción en el mercado de trabajo remunerado, donde los varones dedican 1:32 horas diarias más que las mujeres en promedio”, advierte el informe del CEPA.

En hogares que tienen demandantes de cuidado estas brechas se profundizan. “Las horas promedio destinadas al TNR se ubican en nueve horas (8:59) en mujeres y apenas cuatro horas y media (4:36) en varones, incrementando la brecha de TNR a cuatro horas y veintitrés minutos (4:23), casi 3 horas superior a la brecha en hogares sin demandantes de cuidado”.

Como ha resaltado en varias notas este medio, las tareas de cuidado son cada vez menos valoradas en los cálculos oficiales que miden la canasta de crianza. La cantidad necesaria de dinero para cubrir bienes y servicios de un niño o niña de entre 4 y 5 años, de acuerdo con las estimaciones oficiales, aumentó menos que la inflación general: de enero de 2025 al mismo mes de 2026 se incrementó un 23,9%, cuando el índice de precios al consumidor escaló –en el mismo período– un 32,4%. Niveló para abajo en este total (de $ 483.497) el costo estimado que se le asigna a las tareas de cuidado, que creció solamente un 16,5%. El valor de la hora de cuidado se ubica actualmente en los $ 2.192, mientras que en 2025 esta cifra ascendía a los $ 1.881.