Los mercados internacionales volvieron a quedar bajo presión este jueves por el recrudecimiento de la guerra en Medio Oriente. El nuevo salto del petróleo arrastró a las bolsas y reactivó el temor de los inversores a una escalada más prolongada, con impacto directo sobre la inflación global, las tasas y el crecimiento.
El Riesgo País cae a 612 puntos básicos
De acuerdo con un cable de AFP, Wall Street se desplomaba en la apertura: unos 30 minutos después del inicio de la rueda, el Dow Jones caía 1% hasta 46.108,16 puntos, el S&P 500 perdía 0,9% hasta 6.516,01 y el Nasdaq retrocedía 1,3% hasta 21.556,30. El nerviosismo regresó tras el discurso de Donald Trump, que enfrió las expectativas de una salida rápida al conflicto con Irán.
Trump endureció el mensaje y el mercado recalculó
La reacción se produjo después de que el presidente de Estados Unidos dijera en horario central desde la Casa Blanca que su país estaba “muy cerca” de alcanzar sus objetivos, aunque advirtió que más bombardeos podrían devolver a Irán “a la Edad de Piedra”. Del otro lado, Teherán prometió ataques “aplastantes” contra Estados Unidos e Israel, en una secuencia que volvió a tensar a los mercados.

Reuters señaló que ese giro de tono desarmó el optimismo que había dominado parte de las ruedas anteriores, cuando el mercado apostaba a una desescalada, y reinstaló el miedo a una interrupción más duradera del suministro energético global.
En ese contexto, el Estrecho de Ormuz volvió a quedar en el centro de la escena. Según Reuters, la continuidad de los problemas en ese corredor estratégico, por donde pasa una porción decisiva del comercio mundial de crudo, elevó la preocupación por la oferta y llevó incluso a algunos operadores a frenar negocios atados a cargamentos referenciados en Dubái.
El crudo volvió a saltar y reavivó el miedo inflacionario
El movimiento del petróleo fue la señal más clara del cambio de clima. Reuters informó que el Brent llegó a subir 7,9% hasta US$109,12 por barril, mientras que el WTI trepó 12,5% hasta US$112,60, en uno de los mayores avances absolutos desde 2020. El rebote se dio luego de la baja del miércoles, cuando el mercado había reaccionado a declaraciones previas de Trump que sugerían un final más cercano del conflicto.
La lectura de fondo es conocida, pero no por eso menos relevante: petróleo más caro implica más presión sobre la inflación global y menos margen para que los bancos centrales relajen tasas. Reuters destacó que el repunte del crudo volvió a instalar el temor a un escenario de estanflación, con menor crecimiento y costos energéticos más altos, justo cuando la desinflación todavía no termina de consolidarse en varias economías.
Bolsas en baja y refugio en activos defensivos
La presión no se limitó a Wall Street. Reuters reportó caídas en Europa y Asia, con una marcada rotación hacia activos más defensivos, fortalecimiento del dólar y mayor cautela en renta variable. El mercado entró otra vez en “modo riesgo”, con castigo sobre tecnológicas, consumo y aerolíneas, sectores particularmente sensibles a una suba sostenida del combustible.
De hecho, las acciones estadounidenses venían de dos ruedas positivas, impulsadas por la esperanza de una tregua, luego de que el presidente iraní Masoud Pezeshkian pareciera abrir la puerta a un alto el fuego. Pero el discurso de Trump frustró esa expectativa. Sam Stovall, estratega de CFRA Research, resumió el nuevo humor del mercado con una frase contundente: el presidente “no dijo nada nuevo” y, en todo caso, “solo pareció avivar el conflicto con su discurso duro”.
Más tarde, Reuters indicó que Wall Street llegó a moderar parte de las pérdidas ante versiones sobre gestiones para reabrir Ormuz. Irán, según esa cobertura, trabajaba con Omán en un protocolo para reanudar envíos, mientras Reino Unido mantenía conversaciones con decenas de países para evaluar una salida al cuello de botella logístico. Aun así, el mercado siguió operando bajo alta volatilidad.
Qué mira ahora el mercado
Con este telón de fondo, la atención de los inversores se desplazó a dos frentes. El primero es geopolítico: si habrá alguna señal concreta de descompresión en Medio Oriente o si, por el contrario, la escalada seguirá empujando al petróleo. El segundo es energético: Reuters publicó que la OPEP+ evaluará este domingo una posible nueva suba de producción, aunque aclaró que el efecto sería limitado mientras persistan los problemas de circulación por Ormuz.
Para la Argentina, el escenario vuelve a abrir una tensión conocida. Un barril alto mejora el telón de fondo para exportadores como Vaca Muerta, pero un shock prolongado sobre la energía también endurece las condiciones financieras, fortalece al dólar y complica la lucha contra la inflación a nivel global. La rueda de este jueves volvió a mostrar que, cuando la guerra escala, el petróleo y los mercados reaccionan casi al mismo tiempo.
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