Además de soltar palabras que suenen como música a los oídos de los empresarios del Consejo de las
Américas, Néstor Kirchner se permitió también mostrar buen humor como para auyentar ese perfil de
hombre difícil que se le suele adjudicar.
Cuando uno de los asistentes a la cena le consultó si iba a ser candidato en las próximas
elecciones presidenciales, el Presidente, en tono bromista, miró a su esposa, quien seguía
atentamente su exposición, y dijo: “Cristina, callate”.
En esa línea, también comentó que su esposa era su mejor crítica, aunque aclaró que espera
que alguna vez sea al revés, dando a entender su deseo de que la Primera Dama se convierta en un
futuro en Presidenta.
El hombre del Citigroup,
William Rodhes, en el mismo tono utilizado por Kirchner,
comentó: "Menos mal que tiene sentido del humor; para ser presidente de la Argentina, se necesita
sentido del humor", dijo provocando la risa generalizada. Y Kirchner retrucó, rápido y sagaz: "Mire
si tendré buen humor que usted y yo estamos acá juntos".