En un artículo de opinión cargado de ironía, el
Wall Street Journal
criticó la falta de monedas en la Argentina, un problema cotidiano que padecen los ciudadanos
para realizar las tareas más sencillas, como tomar un colectivo o pagar el estacionamiento en un
parquímetro. Tareas que destaca el artículo como una de las cosas más complicadas en el país.
El texto, escrito por George Selgin, profesor universitario en Estados Unidos,
analiza el por qué de la escasez de monedas y cuenta, con detalles, lo complicado que
resulta conseguir cambio en la Argentina. “
¿Necesita cambio de cinco pesos (aproximadamente 1.70 dólares)? No trate de conseguirlo en una tienda, a no ser que planifique comprar algo, entonces tendrá que estar preparado para que el comerciante rechace venderle para no entregarle los centavos, o que en vez de monedas le de el vuelto en caramelos.
Los bancos no son mucha ayuda tampoco. La ley dice que tienen que están obligados a entregar el valor 20 pesos en cambio; pero abiertamente ninguno cumple la regla”, relata el artículo.
¿Necesita cambio de cinco pesos (aproximadamente 1.70 dólares)? No trate de conseguirlo en una tienda, a no ser que planifique comprar algo, entonces tendrá que estar preparado para que el comerciante rechace venderle para no entregarle los centavos, o que en vez de monedas le de el vuelto en caramelos.
Los bancos no son mucha ayuda tampoco. La ley dice que tienen que están obligados a entregar el valor 20 pesos en cambio; pero abiertamente ninguno cumple la regla”, relata el artículo.
Según el análisis del
Wall Street Journal,
el problema de la escasez de monedas en la Argentina es que el gobierno tiene el monopolio
de la emisión de monedas, y señala que éste debería permitir la intervención de firmas
privadas en la emisión de monedas, reguladas por alguna legislación que les ponga algún
límite en esta tarea.
El análisis hace esta sugerencia tomando como ejemplo el sistema que implementó Gran Bretaña hace más de dos siglos atrás, cuando, según el artículo, la escasez de monedas era aún mayor que en la Argentina de hoy, tan severa que hasta amenazó con terminar la industrialización de aquel entonces.
El análisis hace esta sugerencia tomando como ejemplo el sistema que implementó Gran Bretaña hace más de dos siglos atrás, cuando, según el artículo, la escasez de monedas era aún mayor que en la Argentina de hoy, tan severa que hasta amenazó con terminar la industrialización de aquel entonces.
“Como el gobierno de Argentina hoy, el gobierno británico de entonces no fue capaz de
terminar con la escasez. La escasez realmente terminó gracias a la acción del sector privado.
Firmas británicas comenzaron a acuñar sus propias monedas. En una década, el sector privado emitió
más monedas que lo que la Royal Mint había emitido en medio siglo”, destaca el
artículo.
“
No es ningún delirio imaginarse a firmas argentinas hoy, incluyendo supermercados y cadenas
de venta al público como Carrefour y Wal-Mart, bancos serios como el HSBC Argentina, y empresas de
transporte como Metrovias, emitiendo sus propios centavos
y monedas de un peso.
Así, ellos ayudarían al gobierno, tendrían comisiones por ser distribuidores de moneda privados, y los ciudadanos comunes se beneficiarían también”, agrega el artículo, y destaca: “Si la Argentina quiere terminar con la escasez, debería tolerar la intervención privada, pero regulándola.
Esto puede ser eliminando cualquier riesgo de abuso en la intervención por medio de una la ley que permita a cualquier firma privada emitir monedas marcadas, quizás sujetas a algunas exigencias de capital mínimas, aclarando que nadie la obligación de aceptarlas, ni siquiera como cambio en las compras realizadas en alguna de los negocios privados que emitan las monedas”.
Así, ellos ayudarían al gobierno, tendrían comisiones por ser distribuidores de moneda privados, y los ciudadanos comunes se beneficiarían también”, agrega el artículo, y destaca: “Si la Argentina quiere terminar con la escasez, debería tolerar la intervención privada, pero regulándola.
Esto puede ser eliminando cualquier riesgo de abuso en la intervención por medio de una la ley que permita a cualquier firma privada emitir monedas marcadas, quizás sujetas a algunas exigencias de capital mínimas, aclarando que nadie la obligación de aceptarlas, ni siquiera como cambio en las compras realizadas en alguna de los negocios privados que emitan las monedas”.