27th de February de 2021
ECONOMIA Recaudación
18-12-2020 18:33

Impuesto a las Ganancias: una escala con efectos negativos

La forma en que se cobra el Impuesto a las Ganancias en Argentina desincentiva el trabajo e incentiva la elusión. Cómo afecta según la actividad y los ingresos. La comparación con EE.UU.

18-12-2020 18:33

A los economistas nos preocupa mucho el efecto de los impuestos. Veamos un solo aspecto de uno solo de los impuestos: la escala de impuesto a las ganancias.

Mini-resumen para marcianos 

El impuesto a las ganancias (IG) de las personas se paga en base a una compleja tabla  que varía para trabajadores solteros o casados/convivientes, en función del monto cobrado, en función de la función (valga la redundancia) y se actualiza en base a una cierta base y periodicidad.  Tiene varias deducciones y para aquellos en  relación de dependencia se retiene antes de pagar el salario. Asalariados, monotributistas y autónomos pagan diferentes montos por las variables mencionadas.

Retomo el tema de la escala del IG. Los impuestos reducen la actividad que se grava, y por eso se ponen altos impuestos a los cigarrillos o el juego. El IG grava los ingresos, teniendo poca o nula consideración los costos. Es decir, grava el fruto del esfuerzo del momento. Si es muy elevado, hay menos incentivo a trabajar y dificulta el ahorro. Lamentablemente, las escalas tienen saltos con lo que una pequeña mejora en el ingreso puede resultar en un gran salto en el impuesto. Esto desincentiva a cambiar de trabajo, a hacer horas extras o a capacitarse para un puesto mejor.  También – seamos sinceros-- incentiva la elusión. Hay verdaderos expertos en definir si estar inscripto como monotributista, autónomo, relación de dependencia o intentar estar totalmente en la marginalidad. Eso sí que es inequidad: dos personas que ganan igual pagarán montos distintos según a cual régimen se acojan.

afp y los impuestos 20200414
Mercedes Marcó del Pont, titular de la AFIP.

La escala tiene diferentes tasas a diferentes niveles de ingreso y aumenta rápidamente. Hay exenciones, pero ya desde la escala más baja, un trabajador soltero entrega al Estado todo su aguinaldo;  si está en el límite de  la más alta, entregará  casi 3 sueldos y en la escala máxima, pagará 35% de sus 13 prestaciones, o sea 4, 55 sueldos. Siempre se calcula neto de deducciones. No olvidemos que para asalariados, las contribuciones --desde el punto de vista económico-- pueden también considerarse un impuesto ya que en su mayoría no tienen una contraprestación directa y representan aproximadamente el 16 o 17%% de los salarios brutos.

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Si la escala se actualizara por inflación en lugar de por RIPTE, hubiera tenido impacto para salarios 15% más altos. El RIPTE es el  índice de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores. Dicho en cordobés, los salarios suben por la escalera y la inflación por el ascensor. Por otra parte, con una macroeconomía muy inestable como la nuestra es muy difícil definir cuál debería ser la base y frecuencia de actualización. Actualizar una sola vez al año grava más los ingresos de los últimos meses si hubo aumentos de sueldos. Por eso hay argumentos para modificar la escala de forma de no hacerla con tantas discontinuidades.

Otro efecto de utilizar RIPTE es que en los últimos años ha crecido la cantidad de gente que paga el impuesto: pasamos de poco más de 1,2 millones de personas en 2015 a unos 2,2M en Julio de 2020.  Es obvio que no ha habido tanta gente que mejoró su situación económica, sino que la escala se va retrasando (y el control de la AFIP es cada vez mayor).  Una escala tan “empinada” como la que tenemos, sumada a una actualización anual,  afecta desproporcionadamente a la clase media, en comparación con los –-mal llamados-- ricos, que de todas maneras ya pagaban siempre. Un pecado.  

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Muchas veces conviene ganar menos porque si se aumenta el ingreso, se lo come el Estado.

Quien tiene muchos ingresos paga más no sólo por tener más ingresos sino porque se aplica una escala más alta. Hay argumentos a favor y en contra de una escala tan agresiva como la nuestra. Sólo tengamos en cuenta que cuanto más agresiva sea, menos incentivos a crecer y más incentivos a eludir. Ambos son efectos perversos. No conozco ningún trabajo académico que evalúe ese costo sobre la sociedad en su conjunto y menos que pueda compararse con los beneficios del uso de esos fondos por parte del Estado.

Cómo es en EE.UU.

En EE.UU. la tasa más alta es mayor que en Argentina, pero la escala es diferente y hay muchas deducciones. Se paga 10% desde ingresos cero –neto de deducciones-, y llega hasta 37%, para ingresos que son 52 veces mayores que la mínima. En Argentina se paga 35% pero para una escala sólo 16 veces mayor que la mínima. Es decir, se paga la alícuota máxima a partir de valores anuales mucho menores (para solteros U$S518.000 en EEUU y U$S12.200 en Argentina, a tipo de cambio oficial). Algo similar ocurre con todos los países de la OCDE. Es lo mismo que decir que los impuestos argentinos son muchísimo más altos.

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El IG es un impuesto sobre los ingresos y no sobre ganancias, razón por la cual pagan también los jubilados. Es otro tema económico de alto impacto: la Seguridad Social es el principal costo del Estado pero inmediatamente se cobran impuestos sobre una parte de esos gastos. ¿No sería mejor netear esos efectos?  Es lo mismo inter-temporalmente y en sus efectos distributivos? 

Cobrar impuestos a quienes están trabajando se justifica para mantener una red de seguridad social. Sin embargo, hay límites… o se convierte en una trampa. Tenemos un elevadísimo desempleo y cobrar impuestos a quienes consigan trabajo a partir de ahora impone una “discontinuidad”. Quien no trabaja cobra subsidios, pero si consigue trabajo paga impuestos. Los nuevos trabajadores deberían estar exentos de impuesto a las ganancias (y pensemos seriamente si no deberían estar exentos del resto de contribuciones también). Es una propuesta que mejora la situación fiscal, la situación de las personas y mucho más importante: da incentivos para trabajar y producir más. Los argentinos lo necesitamos.

*Economista de la Universidad CEMA

Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.

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