La economía transita una dinámica que provoca que se enciendan algunas alarmas entre los especialistas. Aunque los datos de actividad muestran un crecimiento, esto se da en paralelo con una caída del trabajo privado registrado.
En abril, la actividad creció 1,6% interanual, según el último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). “Aunque esa mejora se explica principalmente por el arrastre del crecimiento del segundo semestre 2025 (principalmente diciembre)”, sostuvo LCG. En los primeros cuatros meses del año, la economía muestra un crecimiento interanual del 2,2%.
Pero esa situación se dio en paralelo donde el empleo asalariado del sector privado cayó en abril un 2,1% frente al mismo mes de 2025, lo que equivale a 128.600 trabajadores menos, de acuerdo al informe de Situación y Evolución del Trabajo Registrado que elabora la Secretaría de Trabajo sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Es decir, el crecimiento de la actividad no tracciona la creación de empleo privado registrado.
“El desacople entre actividad y empleo formal es evidente. Al finalizar las series desestacionalizadas (EMAE y Asalariados privados) desde 2012, observamos que la correlación histórica se ha quebrado: la actividad muestra una dinámica que ya no tracciona el empleo privado”, apuntó en redes sociales Christian Buteler, economista y analista financiero.
Una estimación del Centro Economía Política Argentina (CEPA), en base a datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reflejó que, desde la asunción del gobierno de Javier Milei, la cantidad de trabajadores registrados en unidades productivas se redujo un 3,46%, lo que representa una pérdida de 341.396 puestos de trabajo, al pasar de 9.857.173 a 9.515.777, lo que equivale a 385 trabajadores menos por día.
Lo que más creció en los últimos meses fue el trabajo informal. El trabajo independiente en su conjunto creció 1,8% interanual en abril, con 50.100 personas más, según se desprende de la base de datos del SIPA. Dentro de esta categoría, la suba estuvo impulsada por los monotributistas, que aumentaron 2,3% y por los monotributistas sociales, que treparon 2,4%. En tanto, los trabajadores autónomos, en cambio, cayeron 1,2%.
En consecuencia, la informalidad laboral alcanzó el 44.2% en el primer trimestre de 2026, según el informe de Monitor Sociolaboral elaborado por el Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam).
“Sin embargo, este movimiento no termina de resolver la ecuación de ingresos de las familias. Más del 90% de los nuevos ocupados necesitan trabajar más horas para generar más ingresos pero, en un contexto de consumo retraído, no lo consiguen, ya sea porque los términos de sus empleos en relación de dependencia no se lo permiten o porque no consiguen ampliar la venta de los bienes o servicios que generan como trabajadores independientes. Esto se expresa estadísticamente en el crecimiento de la subocupación. Entonces, paradójicamente, el aumento de la cantidad de ocupados, lejos de constituir un proceso virtuoso, es la manifestación de un escenario en el que la necesidad fuerza a cada vez más personas a trabajar más, pero sus ocupaciones no les garantizan ingresos adecuados”, agregó el análisis del CETyD de la Unsam.
Cierre de empresas. En paralelo, esta dinámica se conjuga con una pérdida de compañías en lo que va de la gestión de Milei. “La comparación entre noviembre de 2023 y abril de 2026 muestra una disminución en la cantidad de empleadores, pasando de 512.357 a 484.095. Esto implica una contracción de 28.262 empresas, es decir, 30 por día, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial durante el período”, señaló en un informe el CEPA en base a datos de la SRT.