ECONOMIA
preocupa la caída de recaudación

La inflación cedió, pero muestra un modelo que se agrieta

El aumento de precios de junio perforó el piso del 2%, de acuero al Indec. Esto en un contexto en que Milei se negó a que se actualice la medición, por lo que se mantiene una de hace más de dos décadas. Por eso el incremento de las tarifas no impactó. El aumento de subsidios a la par de la caída de la recaudación expone un escenario más que desafiante para el Gobierno.

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Déficit. El ministro de Economía, Luis Caputo, debió abandonar el superávit fiscal en junio. | MEcon

El Indec dijo que la inflación minorista, la que se ve en las góndolas, rompió el piso del 2% en junio. Incluso la suba del indicador mayorista se desaceleró: fue de 1,1%. Sin embargo, esto no refleja la realidad de los argentinos, dado que el organismo mantiene una medición desactualizada, que no muestra el incremento significativo de los servicios del último mes. Al mismo tiempo, algunos indicadores claves ya muestran un agrietamiento del modelo libertario, que será expuesto a altos niveles de tensión en el mediano plazo.

El índice de precios al consumidor marcó un 1,9% en junio. El de precios mayoristas un 1,1%. Ambos fueron celebrados en redes sociales por el presidente, Javier Milei, y su ministro de Economía, Luis Caputo. En el acumulado del primer semestre, la inflación alcanza el 16,8%, un registro que sigue siendo elevado, pero que confirma el proceso desinflacionario, que comenzó en abril.

Después de haber sido uno de los principales motores de la aceleración a comienzos de año, la carne pasó a convertirse en uno de los factores que contribuyeron a explicar este proceso en el segundo trimestre. Por el desplome de la capacidad de compra, se dejaron de demandar cortes históricamente populares, lo que derivó en una sobreoferta en el mercado ganadero. Aún con merma del precio, el consumo no repuntó.

Todo esto en un contexto en que el mandatario se negó a que se actualice la medición, por lo que se mantiene una de hace más de dos décadas, armado en base a los consumos diarios de 2004. Y, sumado a esto, la consultora Vectorial aclaró que “la desaceleración inflacionaria convive con mayores tensiones cambiarias y con una estrategia de recomposición tarifaria que todavía parece lejos de haber concluido”. Es que el tipo de cambio oficial subió cerca de 5% y las tarifas continuaron su sendero alcista, al mismo tiempo que los subsidios energéticos crecieron exponencialmente. Esto muestra los desafíos que enfrenta el Gobierno al intentar sostener simultáneamente las anclas del programa económico.

Los subsidios crecieron 29,6% en términos reales en el acumulado semestral, de acuerdo a los cálculos de Vectorial. Estuvieron impulsados casi exclusivamente por la energía, que avanzó 68,5% anual, mientras que las transferencias al transporte cayeron 10,4% y el resto se redujo 90,8%. Debido a esto y a la significativa caída de la recaudación, el superávit dejó de estar garantizado. En junio, el déficit primario fue de $ 0,7 billón y el financiero de $ 1 billón.

Las cuentas fiscales dejaron una señal de alerta y tanto Milei como Caputo debieron soltar la bandera del superávit, que flamearon constantemente desde que llegaron al Gobierno: la violenta motosierra sobre los gastos no es condición suficiente para que el Excel cierre.

Según el ministro de Economía, el rojo de junio se debió a una sola decisión: “Esto es porque corrimos el vencimiento de ganancias de personas humanas de junio a julio”. La realidad es mucho más preocupante. La caída de la recaudación, del 8,5% en junio y del 5% en el semestre, se ve en los indicadores que siguen el nivel de actividad, que expone una Argentina en crisis por la política de desindustrialización de la economía. Comercios minoristas de barrio incluso empezaron a ver mayores controles de la exAFIP (ahora ARCA). Parece que ya no rige el concepto del Presidente de que quienes evaden son “héroes que lograron escaparse de las garras del Estado”.

La reducción de las retenciones, la debilidad del IVA y de los tributos ligados a la actividad que, a su vez, se recaudan sobre una base cada vez más pequeña por la destrucción de las empresas, demostraron el descuido del modelo libertario sobre los ingresos del Estado.