La revolución de la inteligencia artificial no solo está transformando industrias, sino también creando una nueva generación de multimillonarios tecnológicos. Los primeros desarrolladores de ChatGPT se convirtieron en millonarios de la noche a la mañana luego de vender acciones acumuladas durante años de trabajo en la compañía.
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Estos trabajadores cobraron fortunas tras desprenderse de participaciones en OpenAI en una operación por US$ 6.600 millones. Según trascendió, unos 75 empleados lograron desprenderse del máximo permitido de títulos y obtuvieron alrededor de US$ 30 millones cada uno. La empresa, liderada por Sam Altman, ya es la startup tecnológica privada más valiosa del mundo y podría salir a la bolsa con una valuación cercana al billón de dólares.
La venta marcó el primer gran evento de liquidez para muchos de los empleados de la empresa desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022. OpenAI obliga a sus trabajadores a esperar al menos dos años antes de poder vender sus participaciones, por lo que numerosos desarrolladores recién ahora pudieron capitalizar el salto explosivo en la valuación de la compañía.

Auge y crecimiento de OpenIA
El crecimiento de OpenAI fue meteórico. La empresa estaba valuada en cerca de US$ 1.000 millones en 2019. Tras el lanzamiento de ChatGPT y el respaldo financiero de Microsoft, su valuación trepó a US$ 29.000 millones en 2023. Actualmente, el mercado estima que la firma ronda los US$ 852.000 millones y analistas especulan con una futura salida a bolsa que podría alcanzar el billón de dólares a comienzos del próximo año.
La operación también dejó en evidencia el enorme flujo de dinero que está generando el boom de la inteligencia artificial. OpenAI y su rival Anthropic, creadora del modelo Claude, se perfilan para protagonizar algunas de las ofertas públicas iniciales (IPO) más grandes de la historia tecnológica.
La competencia por captar talento especializado en IA se volvió feroz. Las grandes firmas tecnológicas ofrecen salarios millonarios y paquetes de acciones para atraer ingenieros e investigadores. En el caso de Anthropic, la empresa llegó a publicar ofertas laborales en Londres con remuneraciones de entre 260.000 y 630.000 libras anuales.
OpenAI, por su parte, anunció que duplicará su plantilla en el Reino Unido y busca convertir a Londres en su principal centro de investigación fuera de Estados Unidos. La expansión refleja cómo la carrera global por dominar la inteligencia artificial también está trasladando inversiones y empleos de alta calificación hacia Europa.
Mientras algunos empleados eligieron quedarse con las ganancias, otros decidieron donar parte del dinero obtenido a fondos de inversión filantrópicos, según publicó The Wall Street Journal.
El presidente de OpenAI, Greg Brockman, aseguró la semana pasada que posee acciones valuadas en aproximadamente US$ 30.000 millones dentro de la compañía.
FN