La discusión sobre cómo contener el tan temido fantasma de la inflación fue uno de los temas
abordados por los asistentes al 42ª
Coloquio de Idea que finalizó ayer en Mar del Plata,
sin la presencia de ninguno de los hombres del presidente Néstor Kirchner.
El precio del kilo de
tomate a $2,49 amenaza con convertirse en una de las principales
obsesiones del Gobierno nacional, cuya preocupación económica pasa por
impedir, por todos los medios posibles, que la inflación supere un dígito.
La noticia de que
en los últimos diez años se acumuló un 8% de inflación puso a las autoridades en
alerta y
frustró la expectativa de ejecutivos de algunos rubros industriales que aspiraban a
incrementar en un 3% y 4% los precios de los productos que fabrican, incluso con un
acuerdo para que ningún competido se salga de esos números.
Los empresarios dedicados a la producción de
alimentos, bebidas y artículos de limpieza suponían que los acuerdos de precios
alcanzados con
Guillermo Moreno, el secretario de Comercio encargado de controlar el alza
inflacionaria, podían llegar a concluir. Pero ante la cifra que supera las expectativas de los
funcionarios,
parece ser que no es tiempo de liberar nuevamente el libre juego de la oferta y la demanda.
Ayer se produjeron
nuevos acuerdos de precios para los artículos de limpieza, los hoteles y los colegios
privados.
En cuanto a los productos de limpieza
, Unilever, Procter & Gamble y Kymberley Clark acordaron con el Gobierno
mantener los actuales precios de sus productos hasta diciembre del año próximo. .
Los números de la inflación. Los datos del
Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dados a conocer ayer indicaron
que el
índice de precios al consumidor (IPC) de octubre llegó al 0,9%, y que la inflación
acumulada en los primeros 10 meses del año llegó al 8 por ciento.
La
canasta básica alimentaria se utiliza para
medir la indigencia que todavía afecta a una importante porción de la población.
En el mes que pasó
aumentó en un 0.9%, por lo que una familia precisa de al menos
$ 397,27 para llegar a una alimentación mínima.
Los
alimentos y las bebidas aumentaron un 1,3%, acumulando en los 10 primeros meses
del año un
7,1%.
De un mes a otro,
el tomate aumentó en un 46,5%. En lo que va del año ya subió
60,6 %. No se quedan atrás
la mandarina, que aumentó el 16,3%; el limón, 14,9%; la banana, 14,4%, y el zapallo, 10,3%.
En tanto,
la ropa aumentó en un 1,9%, aunque en octubre ya había bajado un 10% que en
realidad ya había subido.