ECONOMIA
CLARITY ACT

La ley cripto que esperaba el mercado quedó frenada en EEUU y empujó al bitcoin a los u$s76.000: qué pasó con la CLARITY Act

Bitcoin asestó el golpe por el freno de la ley cripto que entusiasmaba al mercado y volvió la incertidumbre sobre las reglas del sector. La industria advierte que el traspié puede demorar varios meses una definición.

Bitcoin - Inflación de EEUU
Bitcoin - Inflación de EEUU | Cedoc

La CLARITY Act, uno de los proyectos más ambiciosos para regular el mercado de criptomonedas en Estados Unidos, quedó frenada en el Senado y abrió un nuevo frente de incertidumbre para la industria.

La votación del martes pasado terminó sin los 60 votos necesarios para cerrar el debate y permitir que la iniciativa avanzara. Reuters informó que el proyecto obtuvo una mayoría simple, pero quedó bloqueado en la instancia procesal, con cuatro senadores republicanos votando junto a los demócratas.

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La reacción del mercado fue inmediata. Bitcoin cayó por debajo de los US$76.000, mientras también retrocedieron las acciones de empresas ligadas al negocio cripto. Reuters señaló que Coinbase y Circle estuvieron entre las compañías más golpeadas tras la votación.

El resultado llegó, además, en una semana dominada por otro factor adverso para los activos de riesgo: la Reserva Federal volvió a subir las tasas de interés por primera vez en más de tres años.

Qué buscaba la CLARITY Act

El proyecto pretendía establecer un marco federal más definido para el mercado de activos digitales y reducir la incertidumbre sobre qué organismos deben regular cada segmento.

La iniciativa buscaba delimitar las competencias de la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), además de establecer reglas más claras para la clasificación y negociación de determinados criptoactivos. Reuters había señalado antes de la votación que la industria veía la ley como una oportunidad excepcional para conseguir un marco regulatorio integral en Estados Unidos.

Las empresas del sector habían invertido fuertes sumas para impulsar candidatos y posiciones favorables a una regulación más clara. Según Reuters, la industria cripto destinó más de US$300 millones a los últimos ciclos electorales estadounidenses.

Sin una ley del Congreso, una parte importante de la regulación continuará dependiendo de las decisiones administrativas de la SEC y la CFTC, que pueden modificarse con futuros cambios de gobierno o enfrentar disputas judiciales.

El proyecto había llegado a la votación después de semanas de negociación.

Los republicanos introdujeron modificaciones para intentar sumar apoyo demócrata y atender algunos de los reparos planteados por el sistema bancario. Sin embargo, persistieron desacuerdos sobre las salvaguardas contra el financiamiento ilícito, cuestiones éticas y los negocios vinculados con criptomonedas de Donald Trump y su familia. Reuters también identificó la presión de entidades bancarias preocupadas por el impacto que determinados productos digitales podrían tener sobre los depósitos tradicionales.

Criptomonedas

El rechazo no significa que la CLARITY Act haya quedado definitivamente descartada. El senador republicano Thom Tillis modificó su voto al final de la sesión mediante una maniobra procedimental que conserva la posibilidad de solicitar una reconsideración.

Pero el calendario político juega en contra. Con las elecciones legislativas de noviembre cada vez más cerca, se redujo el margen para retomar rápidamente una negociación que ya mostró dificultades para construir los consensos necesarios.

“El cripto espera marco legal”

Desde Inviú señalaron que la votación representa “un golpe directo para la industria”, que esperaba contar con un marco regulatorio claro antes del cierre legislativo de 2026.

“El fracaso legislativo no implica el abandono definitivo del proyecto, aunque sí prolonga la incertidumbre que pesa sobre el sector”, sostuvo la firma.

Para Inviú, la reacción del bitcoin mostró la sensibilidad del activo a las señales provenientes de Washington. La falta de certeza regulatoria se suma, además, a un escenario de tasas estadounidenses más elevadas, que suele resultar menos favorable para los activos de mayor riesgo.

La combinación, indicó la firma, agrega “un factor adicional de volatilidad para el ecosistema en el corto plazo”.

Salieron US$450 millones de los ETF y Bitcoin mira los US$75.000

Carolina Gama, de Bitget, puso el foco en otro indicador que acompañó el deterioro del precio.

“En el ámbito regulatorio, la no aprobación de la CLARITY Act en la votación del Senado del martes añadió una nueva fuente de incertidumbre para el mercado de criptomonedas y redujo las expectativas de que el proyecto avance durante 2026”, señaló.

A eso se sumaron los flujos de los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos. Según Gama, el martes registraron salidas por US$450,4 millones, el mayor volumen diario de retiros desde el 25 de junio.

Desde el punto de vista técnico, el mercado también volvió a acercarse a una zona sensible.

“Bitcoin se mantiene cerca del soporte de US$75.000. Si este nivel se pierde, la zona entre US$73.100 y US$73.600, donde se encuentran las medias móviles exponenciales de 200 y 50 días, respectivamente, se convierte en un nivel importante a observar”, explicó.

Por su parte, Mariquena Otermin, CMO de Bitwage by Paystand, introdujo una lectura diferente sobre el alcance del revés legislativo.

“La reacción del mercado frente a las demoras legislativas en Estados Unidos refleja la sensibilidad del precio en el corto plazo, pero no altera los fundamentos de la industria”, sostuvo.

Para Otermin, existe una diferencia entre la velocidad con la que opera el mercado y los tiempos necesarios para alcanzar acuerdos políticos.

“Es habitual que los tiempos de la política y del debate parlamentario sean más lentos que las expectativas de un mercado de alta velocidad como el de los activos digitales”, afirmó.

La ejecutiva reconoció que las postergaciones de proyectos regulatorios importantes pueden generar cautela, especialmente entre los inversores de corto plazo que buscan señales capaces de mover rápidamente los precios.

Sin embargo, distinguió esa reacción de lo que ocurre con las inversiones de mayor plazo.

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“Para el capital institucional y el desarrollo de la infraestructura del sector, el camino hacia una mayor claridad normativa es un proceso gradual e inevitable”, señaló.

Otermin prevé que continúen apareciendo episodios de volatilidad mientras se definen las reglas. Aun así, sostuvo que la tendencia estructural del sector sigue apoyada en “la madurez de la tecnología y la adopción creciente de dólares digitales y Bitcoin en la economía real”.

“Es una mala noticia para la industria”

Pablo Casadio, cofundador de Bit2Me, puso el acento en el costo de seguir operando sin reglas definidas.

“Es una mala noticia para la industria, no porque esperáramos una ley perfecta, sino porque cada vez que el Congreso deja pasar la oportunidad de dar reglas claras, el mercado sigue operando en una zona gris que termina perjudicando más a los usuarios que a las empresas serias del sector”, afirmó.

Casadio también relacionó el resultado con el calendario electoral estadounidense.

“Lamentablemente, la politización del debate volvió a ganarle a la necesidad real del mercado. Con las elecciones de noviembre encima, es difícil pensar que haya voluntad para retomar esto pronto, y eso significa más meses de incertidumbre para un sector que necesita previsibilidad para seguir creciendo”, señaló.

Reuters describió la derrota legislativa como un golpe importante para una industria que llevaba años invirtiendo recursos y capital político para conseguir un marco legal propio.

Bitcoin, menos expuesto que otros activos al freno regulatorio

Rafael Castañeda, Head of Ecosystem de EverValue, empresa que tokeniza operaciones de minería de Bitcoin, puso el foco en el corazón técnico del proyecto.

Según explicó, la CLARITY Act busca definir con mayor precisión qué competencias corresponden a la SEC y cuáles a la CFTC en la regulación de los activos digitales. La distinción central pasa por determinar cuándo un activo debe ser considerado un valor digital y cuándo una materia prima digital.

“La clave de esta distinción reside en clasificar un activo digital como valor digital o materia prima digital, una línea divisoria que actualmente está mal definida y genera mucha incertidumbre”, señaló.

Para Castañeda, el estancamiento legislativo responde tanto a la complejidad del texto, que hoy ronda las 600 páginas, como a la negociación política que rodea su contenido.

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“Diversos grupos de interés tienen mucho que ganar, o perder, incluso con pequeños ajustes a los artículos de la ley”, sostuvo.

En el caso de Bitcoin, consideró que el impacto de la demora debería ser más acotado.

“Para Bitcoin, creo que el impacto no será tan grande; se trata más bien de una cuestión mediática y especulativa, ya que se considera una materia prima digital y su interpretación legal en EE.UU. no requiere una ley de gran envergadura para aclarar este asunto”, explicó.

La principal ventaja para Bitcoin, agregó, sería que su estatus como materia prima quede respaldado por una ley federal. “En la práctica, no debería cambiar mucho”, afirmó.

La situación es diferente para otros criptoactivos. Allí, la clasificación que establezca la ley puede definir si deben quedar bajo la órbita de la SEC o de la CFTC, con exigencias regulatorias distintas.

“La Ley Clarity podría marcar la diferencia entre tener que negociar directamente con la SEC o la CFTC, lo que implicaría verse obligados a cumplir con un nuevo conjunto de normas muy específicas, o ser considerados un activo ofrecido ilegalmente en la jurisdicción federal de Estados Unidos”, advirtió.

Castañeda espera que las negociaciones continúen.

Creo que aún podemos esperar muchas negociaciones entre bastidores y presión por parte del sector hasta que la versión final del proyecto de ley logre armonizar los intereses contrapuestos y sea aprobada”, señaló.

A su juicio, una versión final que permita formalizar proyectos sólidos y darles acceso regulado al mercado estadounidense podría liberar “un valor significativo” para el sector.

Este bloque lo pondría después de explicar qué buscaba la CLARITY Act y antes del tramo de mercado, porque ayuda a entender por qué el revés legislativo no afecta igual a Bitcoin que al resto de los activos digitales.

Europa como contraste y qué puede pasar en América Latina

Casadio comparó la situación estadounidense con la experiencia europea, donde el reglamento MiCA estableció un esquema común para el mercado de criptoactivos.

“El caso europeo muestra que cuando hay un marco como MiCA, aunque no sea perfecto, el mercado gana algo muy valioso: previsibilidad”, sostuvo.

El ejecutivo también miró hacia América Latina y, en particular, hacia la Argentina.

“Argentina ya viene dando pasos propios en ese sentido. Ojalá este traspié en el Senado norteamericano no frene el impulso en la región ya que esa misma certidumbre es necesaria para que la industria pueda planificar a largo plazo”, agregó.

Así, el traspié de la CLARITY Act dejó al mercado cripto sin uno de los catalizadores que esperaba para la segunda mitad del año.

La regulación no es el único frente abierto. La suba de tasas de la Fed endureció las condiciones financieras en Estados Unidos y volvió a presionar sobre los activos de riesgo. Al mismo tiempo, la salida de capital de los ETF spot agregó otra señal negativa para bitcoin.

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