La exposición de la ministra de Economía,
Felisa Miceli, en la Cámara de Diputados
sobre las pautas presupuestarias para 2007 generó reacciones adversas en los
bloques de la oposición, entre los que se destacó
el radicalismo, que juzgó que al presupuesto “le falta sinceridad”.
"
Plantea un crecimiento del 4 por ciento cuando el arrastre del 2006 será del 3 o 3,5 por
ciento", explicó el vicepresidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, el radical
Miguel Angel Giubergia.
La crítica de Giubergia es uno de los principales puntos que rechaza la oposición:
acusan al Gobierno de “subestimar el crecimiento” para después poder
gastar el excedente –que no se presupuestó- de forma discrecional.
"Toda esa masa de dinero que no está proyectada da lugar a un manejo total y discrecional del
gobierno", dijo el Diputado.
Por su parte,
Claudio Lozano (CTA-Capital) manifestó que con la tasa de crecimiento del 4 por
ciento
“se están ocultando 8 mil millones de pesos que deberíamos discutir
democráticamente” y señaló que el gobierno de Kirchner "mantiene una lógica
presupuestaria de carácter desarrollista que apuntala a las mayores empresas del país pero sin
cambios en política social".
El jefe del bloque del Peronismo Nacional, el bonaerense
Jorge Sarghini, fue todavía más lejos y
calificó
al proyecto como “una farsa” porque, dado que cuentan con una ley de
superpoderes, “el gobierno dice esto es lo que digo que voy a hacer pero tengan en cuenta que
puedo hacer cualquier otra cosa".
Por el lado del
ARI, Adrián Pérez lamentó que tampoco para el año próximo el gobierno piense en una reforma
tributaria ni "en una reforma previsional integral", mientras que el socialista Hermes
Binner advirtió que existe en el presupuesto "una subvaloración de la inflación" lo cual aumentará
aún más los 8 mil millones de pesos excedentes que el Congreso no discutirá del presupuesto.