Como si fuera poco la recesión, la Unión Industrial Argentina –la mayor representación empresarial del país– arde por intrigas de palacio. El miércoles pasado su titular, Héctor Méndez, se sentó en la cena oficial del Día de la Industria con la presidenta Cristina Kirchner y desató una avalancha de indignados que habían escuchado de boca del ejecutivo plástico que no había que concurrir al acto en Tecnópolis para no avalar la Ley de Abastecimiento, rechazada por todo el sector privado. Pero un llamado del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y un diálogo con el secretario de CFK, Oscar Parrilli, lo llevaron a aceptar el convite sobre la hora. “No puedo decirle que no a la Presidenta”, sorprendió Méndez, avanzada la noche en la que la jefa de Estado volvió a reclamar a las empresas que no “encanuten” la producción.
Desde entonces, Méndez cerró su teléfono. El martes a las 12.30 hay reunión de comité ejecutivo en la central fabril. La bronca es tal que representantes de grandes empresas se debaten entre no dar el quórum o armar una orden del día para que rinda cuentas. No será el único que tendrá que hablar de su cambio de actitud: Miguel Acevedo, de Aceitera General Deheza, había prometido que su cuñado, Roberto Urquía, dueño de la firma, no asistiría como sí lo había hecho en años anteriores. Pero no fue así, y se sentó al lado de Méndez. También Cristiano Rattazzi, de Fiat, en pleno cruce con el Poder Ejecutivo por el Plan Pro.Cre.Auto, se ataja por su viraje: “Yo no iba a venir pero si viene el titular de la UIA no me queda otra”, soltó antes de acomodarse en su mesa con el presidenciable más entusiasmado de la velada, Florencio Randazzo.
Como sea, hay final abierto en la Unión Industrial, una central con tantos intereses cruzados entre sus miembros como falta de transparencia en los procedimientos. En abril próximo deben renovarse las autoridades.
Según el pacto de alternancia, debería asumir tras la salida de Méndez, del espacio Celeste y Blanca (que nuclea a firmas como Ledesma o Fiat), un referente de Industriales (donde pesan Arcor y Techint). En su anterior mandato en 2011, Méndez sorprendió y se fue un mes antes de que concluyera su período. Ahora vuelven los rumores de que, ante lo que sus pares consideran un desaire, puede haber una salida anticipada. El miércoles, la ley que había motivado la militancia anti-Tecnópolis del jefe de la UIA tendrá media sanción. “No me extrañaría que luego pase cualquier cosa”, dicen en una firma, donde remarcan que muchas cámaras ni siquiera compraron mesa para alinearse con Méndez y su postura dentro de otro sello como el Grupo de los Seis, con el campo, la Bolsa y los bancos. “Acá vino la UIA, hubo un giro de 180 grados”, celebró Juan Carlos Sacco, otro de los vice de la entidad el miércoles, minutos antes de abrazarse con Parrilli mientras probaba el micrófono del que bajaría línea la jefa de Estado.