Las empresas de telecomunicaciones perdieron 55.000 millones de dólares a nivel mundial
durante el último año. ¿La causa? No se trató de una mala performance en los negocios sino
que fue debido a los interminables
casos de fraude y fallas de seguridad.
Así lo indicó un informe presentado en el foro para el acceso internacional e irregular a
redes (Fiina) que sesionó esta semana en Buenos Aires, con la participación de más de 55
representantes de empresas de telecomunicaciones.
En Europa, el fraude representa entre el 0,3 y el 1 por ciento del resultados de las
compañías, con una tendencia a la baja en los casos de redes telefónicas pero con aumentos
de casos de violación de seguridad de redes privadas. En tanto,
en África y América los casos de fraude representan entre el 3 y 6 por ciento con tendencia
creciente.
Específicamente,
en la Argentina el 75 por ciento de los casos corresponde a la
tipología de fraude telefónico, que tiene sus diferentes variantes, desde el robo de una
línea hasta los casos de incobrables, apuntó a la agencia oficial
Télam el responsable de Telmex para esta área, Fabian
Pivato.
El más común es el fraude por suscripción que consiste en
tomar líneas a nombre de otras personas, aunque también se
dan casos de llamadas desde locutorios a un destino local desde el cual se derivan por Internet a
otros destinos, un caso muy típico en los países con altos niveles de inmigración.
"En los
servicios móviles el fraude sube a 15 por ciento, y en los
prepagos ya sean móviles o fijos el nivel de fraude se eleva también al 7 por ciento", afirmó en
diálogo con
Télam el presidente de Fiina, Luis Sousa Cardoso.
Cardoso agregó que en Europa uno de los tipos de fraude más común se concreta a través de la
"venta mayorista", por la acción de "organizaciones criminales" que abusan de la regulación vigente
que obliga a las prestadoras históricas a permitir el uso de la red a nuevas compañías.
Ante esta situación las empresas tienen "dos caminos,
o asumen que hay un riesgo e invierten en seguridad
o son víctimas del fraude, es una decisión política de cada compañía".