ECONOMIA
Alerta económica

Qué podría perder económicamente la Argentina si se profundiza el conflicto con Brasil

Con un comercio bilateral de casi 14.000 millones de dólares en el semestre y el Mercosur en la mira, la escalada política amenaza el empleo, la industria automotriz y el corazón del aparato productivo nacional.

Conflicto con Brasil
Conflicto con Brasil | Collage

La relación diplomática entre la Argentina y Brasil atraviesa su punto más crítico en décadas. La decisión del canciller brasileño Mauro Vieira de llamar a consulta a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, e intervenir formalmente ante la representación argentina en Brasilia encendió las alarmas.

El detonante fue el reciente discurso del presidente Javier Milei en San Pablo, donde tachó de "ladrón" y "presidiario" a Luiz Inácio "Lula" da Silva. Sin embargo, más allá del terremoto político, los analistas y sectores empresariales observan con extrema preocupación el costo económico: una eventual ruptura o parálisis comercial con el gigante sudamericano pone en jaque al principal socio del país, del cual dependen miles de pymes y puestos de trabajo industriales.

Cuáles fueron los milagros de “Santa” Margarita Lalor Cavanagh

La relación bilateral trasciende el Mercosur y constituye uno de los pilares del comercio exterior argentino. Brasil es el principal destino de buena parte de las exportaciones industriales nacionales, uno de los mayores inversores extranjeros en el país y un socio estratégico para sectores como el automotriz, el agroindustrial y el energético.

Según datos del Indec, solo en el primer semestre de 2026 el intercambio de bienes entre ambas naciones rozó los USD 13.803 millones, posicionando a Brasil muy por encima de potencias como China o Estados Unidos.

De los más de USD 49.400 millones que la Argentina exportó en los primeros seis meses del año, el 12,6% tuvo como destino directo el mercado brasileño. En junio, además, Brasil concentró el 68,9% del aumento interanual de las exportaciones argentinas de bienes de capital y equipos destinadas al Mercosur. Del lado de las compras, los productos brasileños explicaron el 74% de las importaciones provenientes del bloque, según el mismo informe del Indec.

260726_milei_bolsonaro_flavio_afp_g
En San Pablo, Javier Milei acompañó a Flávio Bolsonaro durante el lanzamiento de su candidatura presidencial y volvió a insultar a Lula da Silva

Brasil, el principal socio comercial de la Argentina

Brasil ocupa el primer lugar entre los socios comerciales argentinos desde hace más de tres décadas. Durante el primer semestre del año, recibió exportaciones argentinas por USD 6.255 millones, equivalentes al 12,6% del total vendido al mundo.

Al mismo tiempo, el país vecino concentró el 22,3% de las importaciones argentinas, ubicándose apenas por detrás de China y consolidándose como un proveedor clave para la industria nacional.

En conjunto, ambos países intercambiaron bienes por USD 13.803 millones durante los primeros seis meses del año, lo que convierte a la relación bilateral en la más importante para la economía argentina.

La industria automotriz, el sector más expuesto

Uno de los rubros que podría verse más afectado ante una profundización del conflicto es el automotor. La Argentina y Brasil mantienen desde hace más de 35 años el Acuerdo de Complementación Económica N.º 14 (ACE 14), que permite el intercambio de vehículos sin aranceles y constituye uno de los pilares de la integración productiva entre ambos países. El convenio permanecerá vigente hasta junio de 2029 y tanto empresarios argentinos como brasileños esperan renovarlo.

El sector ya muestra señales de debilidad. Según un análisis de la consultora Abeceb basado en datos oficiales, las exportaciones argentinas de vehículos de pasajeros a Brasil cayeron un 23,3% interanual, mientras que las ventas de motores y sus partes retrocedieron un 16,4%. En cambio, los envíos de vehículos para transporte de mercancías aumentaron un 21,5%.

Abeceb vinculó ese desempeño con la menor demanda brasileña, afectada por la presión inflacionaria sobre los salarios, las tasas de interés superiores al 14% y la incertidumbre electoral.

Exportaciones que dependen del mercado brasileño

Brasil no solo compra vehículos argentinos. También es el principal destino de las exportaciones de trigo y uno de los mayores compradores de manufacturas industriales. Durante el primer semestre del año, las principales ventas argentinas al mercado brasileño fueron camiones, trigo, automóviles, petróleo crudo, leche en polvo, plásticos, papas congeladas, ajo, chasis para camiones y distintos productos agroindustriales.

Además, cerca del 38% de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) exportadas por la Argentina tuvieron como destino Brasil.

El país vecino también representa un mercado relevante para lácteos, vinos, aceite de oliva, frutas y hortalizas argentinas.

Julio Bitelli embajador de Brasil 20250327
El embajador de Brasil en la Argentina, Julio Bitelli, fue llamado a consulta por el gobierno de Lula da Silva tras los dichos de Milei

Brasil también tiene un peso significativo como inversor en la economía argentina. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, concentra más del 8% del stock de Inversión Extranjera Directa en la Argentina, lo que lo ubica en el cuarto lugar, detrás de Estados Unidos, España y Países Bajos.

Si bien una crisis diplomática no implica automáticamente la salida de empresas brasileñas, una tensión prolongada podría demorar nuevos proyectos, elevar la incertidumbre y afectar a compañías industriales y PyMEs argentinas integradas a cadenas productivas regionales.

El Mercosur, otro frente sensible

El deterioro de la relación bilateral también podría afectar la dinámica del Mercosur. Como las dos principales economías del bloque, Argentina y Brasil son las que impulsan las negociaciones comerciales con otros mercados y definen buena parte de su agenda económica.

Aunque por el momento no existen medidas comerciales contra la Argentina, una escalada diplomática sostenida podría condicionar la renovación de acuerdos estratégicos, afectar el clima de inversiones y complicar el funcionamiento de las cadenas productivas integradas.

El impacto recaería especialmente sobre la industria, el empleo y las empresas que dependen del principal socio comercial del país: Brasil.

GD.