El desembarco de Daniel Lerner como Head de Private Credit y Structured Finance en Adcap Grupo Financiero excede una designación ejecutiva más. Lerner acumula más de 35 años en inversiones en mercados emergentes y una trayectoria que combina experiencia tanto del lado sell side —originación, estructuración y análisis desde bancos de inversión— como del lado buy side, gestionando capital institucional y asumiendo riesgo directo como inversor.

En su etapa en CarVal Investors, donde se desempeñó durante 15 años como Portfolio Manager para América Latina, invirtió más de US$500 millones en transacciones corporativas privadas en la región. En Argentina participó en financiamientos estructurados para compañías como MSU Energy y DESA, operaciones que exigieron ingeniería financiera, negociación de covenants y gestión activa en contextos macroeconómicos volátiles.
Previamente, ocupó posiciones senior en research y estrategia de mercados emergentes en Bear Stearns, Lehman Brothers y Smith Barney. Esa experiencia del lado de la banca de inversión le dio un conocimiento profundo de originación, estructuración y distribución de riesgo, mientras que su rol en CarVal consolidó su perfil como asignador de capital, responsable último de performance y preservación de capital.
Esa doble mirada —originador e inversor— es particularmente relevante en el desarrollo del crédito privado como clase de activo.
Una industria que crece, pero desde una base baja
El crédito privado en América Latina viene expandiéndose, aunque desde niveles muy reducidos en comparación global. Según datos de Moody’s Ratings (octubre de 2025), los activos bajo administración en private credit en la región alcanzaron aproximadamente US$14.900 millones a diciembre de 2024, frente a US$4.200 millones en 2015. Pese a ese crecimiento, la región representa apenas alrededor del 0,6% del mercado global.
En la Argentina, el crédito al sector privado ronda el 13–14% del PBI, aproximadamente el doble que hace dos años tras el proceso de estabilización macroeconómica, pero todavía muy lejos de los niveles regionales, donde el financiamiento al sector privado suele ubicarse por encima del 40–50% del producto.
La brecha no es solo cuantitativa. También es cualitativa: el mercado local carece de equipos con experiencia prolongada en estructuración de préstamos senior secured, unitranche, mezzanine o soluciones híbridas adaptadas a compañías medianas y grandes fuera del circuito bancario tradicional.
Para Javier Timmerman, cofundador de la firma, el mercado regional presenta una oportunidad estructural: “El mercado de crédito privado en América Latina ha crecido con rapidez, pero sigue siendo pequeño en términos globales. Argentina mantiene uno de los niveles más bajos de penetración crediticia de la región. Son condiciones estructurales. La experiencia de Daniel posiciona a Adcap para escalar con disciplina”.
El regreso como apuesta estratégica
En ese contexto, la decisión de Lerner de trasladarse desde Nueva York para liderar una plataforma de crédito privado en la Argentina puede leerse como una apuesta a un mercado en transición. El private credit requiere disciplina de underwriting, modelización robusta de flujos, estructuras contractuales exigentes y capacidad de gestión activa post-desembolso. Son habilidades que en mercados desarrollados llevan décadas de sofisticación y que en la región recién comienzan a institucionalizarse.
“El capital privado está consolidándose como fuente clave de financiamiento en la región. Aunque el mercado ha crecido, la base sigue siendo reducida frente a la demanda”, señaló Lerner tras su designación.
Más allá de la estructura específica que desarrolle Adcap, el movimiento subraya una tendencia más amplia: la progresiva profesionalización del crédito alternativo en América Latina y la necesidad de traer know how acumulado en plazas como Nueva York para cerrar la brecha técnica.
En una economía históricamente subfinanciada, donde el sistema bancario difícilmente pueda cubrir por sí solo el déficit estructural de capital corporativo, la construcción de una industria de crédito privado sólida dependerá, en buena medida, de perfiles con experiencia real en ciclos adversos. La llegada de Lerner se inscribe en ese proceso.