sábado 21 de mayo de 2022
ESPECTACULOS “UNA CIRCUNSTANCIA DENOMINADA MUNDO”
12-03-2022 03:26

Todos los posibles

12-03-2022 03:26

Hace unos días encontré en un cuaderno algo así como un germen de esta obra, donde entre otras derivas yo había escrito “pienso que el mar es el mejor invento de esta circunstancia llamada mundo”, y al leerlo recordé dónde, cuándo y por qué lo había escrito. Fue en un verano hace ya algunos años, habíamos ido a la playa con mi hija, en ese momento preadolescente. Y un día estábamos en el mar, y al ver a mi hija ya bastante crecida recordé que cuando ella era una nena y yo podía alzarla en el mar sin ningún esfuerzo por esa característica fascinante del agua que nos convierte en seres muy livianos y a la vez muy fuertes, ella se colgaba de mi cuello y nos íbamos ahí donde las olas cada vez que pasan te elevan por unos segundos y éramos felices por un rato largo. Y ese día también me acordé que cuando yo misma era una nena hacíamos exactamente lo mismo con mi papá, y fue en ese momento que se manifestó eso que para mí fue una revelación absoluta y que luego en la obra se condensó en hablemos del mar, del invento más perfecto de esta circunstancia denominada mundo. Y que luego en otra vuelta más de sentido y condensación allanó el camino que le dio el nombre definitivo a la obra.

Me estimula encarar cada nuevo material desde un enfoque diferente, buscar qué nueva capa o dimensión se esconde en alguno de todos los mundos posibles y habitarla con alguno de mis propios universos posibles y descubrir qué nueva materialidad surge a partir de esa amalgama. En este caso en particular el procedimiento fue apareciendo a partir de la escritura, no había ninguna “estrategia” previa, que siempre me parece la manera más interesante en la que puede emerger un procedimiento, siendo de esa manera el procedimiento una poética en sí misma.

El texto comencé a escribirlo en 2018 en el laboratorio de escritura coordinado por Ariel Farace donde a partir de lecturas, observaciones y comentarios acerca de distintos materiales de diferentes autoras y autores que hacíamos semana a semana, y a partir de los cuales se sugerían ciertos estímulos o disparadores, yo fui escribiendo textos de diversas texturas y formas, pero siempre rondando el universo de los mismos personajes, sus vínculos, sus circunstancias. Entonces fui construyendo un relato que se iba contando desde distintos formatos y superficies, que a veces incluso se traducían en otras temporalidades, así algunas escenas son recuerdos, otra sueño, otra situación imaginada, otra es el futuro, pero siempre desde las mismas voces.

Si bien en el texto no hay un arco dramático clásico, en el montaje que hice junto con Carolina Basaldúa, Pablo López, Mantrixa, Carla Marconi, Ricardo Sica y las actuaciones de Guido Botto Fiora, Natalia Casielles, Matias Dinardo, Camila Peralta y Juan Tupac Soler, sí quise trabajar con una noción de procesos que se sitúan, se construyen, avanzan, derivan, siguen avanzando, derivan una vez más y continúan avanzando hasta desarmar pasado y presente y así formar un nuevo futuro, o incluso otra clase de tiempo que no sabemos ni nombrar ni cuantificar.

Por último, el otro elemento que sostiene esta estructura llamada obra, la música. Hace ya algunos proyectos que decidí componer yo misma la música de mis trabajos, específicamente en esta obra sucedió también que había algunos textos que clamaban por un destino de canción o momento musical entonces compuse la música para esos textos. Y en particular en cuanto al diseño sonoro, la elección de los sintetizadores, además del bajo que toca Guido, se debe principalmente a que esta obra forma parte de una trilogía a la que llamo la Trilogía del mundo, junto con El peso del mundo y una tercera obra que ya está escrita, que entre otras cosas son textos escritos y dirigidos por mí, y musicalizados con sintetizadores.

*Dramaturga y directora.

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