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Cómo convertir las emociones en sus aliadas

Aunque tengan fama de ser un problema, en ellas habita la solución que estás buscando. Galería de fotos

Cómo convertir las emociones en sus aliadas
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Aprendimos que ser una persona racional era una virtud y que dejarse llevar por las emociones era una señal de debilidad. En general, suele admirarse a quien parece mantener siempre el control, mientras que expresar tristeza, miedo o enojo muchas veces se interpreta como falta de madurez.

Cómo convertir las emociones en sus aliadas

Pero ¿y si esa idea estuviera incompleta?

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Las emociones no son un error del sistema. Son parte de un mecanismo de alerta tan importante como nuestra capacidad de razonar. No están para complicarnos la vida, sino para ayudarnos a comprender qué está ocurriendo dentro de nosotros y qué necesita ser atendido.

El problema no son las emociones. El problema es que no nos enseñaron a interpretarlas.

Cuando sentimos emociones desagradables, nuestra reacción habitual suele ser intentar reprimirlas, distraernos o hacer como si no existieran. Sin embargo, aquello que ignoramos no desaparece. Por el contrario, se manifiestan como estrés, ansiedad, conflictos en las relaciones, agotamiento o una sensación persistente de vacío, aun cuando externamente todo parezca “estar bien”.

Basado en el libro “La Sabiduría de las Emociones” de Norberto Levy, cada emoción trae consigo un mensaje. Escucharlo nos permite comprender lo que estamos sintiendo antes de decidir qué hacer; nos brinda mayor información, y eso nos permite tomar mejores decisiones.

Así, cada emoción nos muestra una brecha que requiere ser reducida. Conocer el mensaje que nos traen, nos brinda la posibilidad de actuar sobre ello:

  • El enojo nos muestra la brecha entre expectativas y hechos.
  • El miedo, entre lo que percibimos como una amenaza, y nuestros recursos para afrontarla.
  • La culpa, entre una acción o deseo, y la normativa interna que nos indica que esa acción es reprobable.
  • La vergüenza, entre una ejecución esperada, y la realizada.
  • La envidia, entre un deseo no realizado, y la imagen de su realización por otra persona.

La verdadera inteligencia no consiste en eliminar las emociones, sino en integrarlas con la razón. Cuando ambas trabajan juntas, tomamos decisiones más conscientes, construimos relaciones más sanas y vivimos con mayor coherencia.

Las emociones no llegaron para sabotearte. Llegaron para mostrarte un camino de crecimiento.

La próxima vez que una emoción intensa aparezca, en lugar de preguntarte "¿cómo hago para dejar de sentir esto?", probá cambiarla por: ¿qué está intentando mostrarme esta emoción sobre mí?

Esa simple pregunta puede ser el comienzo de una transformación mucho más profunda que cualquier estrategia para controlar lo que sentís.

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