GUíA DE PROFESIONALES PNT
CONTENTPERFIL

Empatía es otra cosa, por Matías Braslavsky

En las antípodas de la ambición de traducir la experiencia ajena o de comprender al otro desde el propio saber, la empatía implica preservar el enigma de su vivencia.

Empatía es otra cosa, por Matías Braslavsky
Empatía es otra cosa, por Matías Braslavsky | CONTENTPERFIL

Llamo Empatismo a esa manía de creernos capaces de interpretar y resolver los asuntos del otro; o peor aún, de avisarle que ya hemos comprendido, antes que él, qué es lo que le sucede. Pienso que la empatía, a contrapelo del sentido común, es exactamente lo contrario a ponerse en el lugar del otro, puesto que si ocupamos su lugar, lo único que conseguiremos será dejarlo a la deriva.

Empatía es otra cosa, por Matías Braslavsky

Hace unos días me hicieron una gran pregunta: “¿Cómo podés darte cuenta de si alguien es bueno escuchando?”. Supongo que la respuesta más lógica sería: cuando del otro lado hay alguien que se siente con la libertad de hablar. En última instancia, la calidad de quien escucha solo puede determinarse a partir de los efectos en la calidad del que habla. No por lo que el oyente comprende, interpreta o responde, sino por aquello que habilita.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Como en el fútbol, la jugada más pertinente no siempre consiste en ir hacia adelante, sino en retroceder apenas, arrastrando marcas y abriendo la cancha para fabricar así el espacio en que el compañero pique en profundidad, reciba y corra. Una buena escucha se parece bastante a la construcción de una jugada: hay que saber leer sus tiempos, disuadir a la defensa, no precipitarse al arco, y advertir cuándo el gesto decisivo no es definir, sino abrir el campo para que sea otro el que avance.

Siempre recuerdo con entusiasmo Construcciones en el análisis, aquel texto breve en el que Freud dice que, si algo podría un psicoanalista reprocharse a sí mismo, es no haberle concedido más la palabra a sus pacientes. ¡Qué precisión, por favor! Es tan cierto: rara vez encontramos tanto valor en las respuestas que damos como en las preguntas que permitimos que sean hechas.

Por eso, me resulta bastante más interesante pensar a la empatía desde la perspectiva de una incomprensión ética. Apuesto a ella como un esfuerzo de suspensión del entendimiento con el fin de no violentar la alteridad del otro. Es así: cuanto menos entendemos, mejor escuchamos.

El gesto de la empatía requiere abstinencia o, como se le dice en psicoanálisis, una cuota de docta ignorancia: una forma de presencia que no se precipite a comprender demasiado rápido, que no invada el campo, que sea capaz de sostener al otro en su posibilidad de aparecer allí donde todavía no ha advenido.

Sostener -me repito- sostener, es como hacerle piecito a alguien para que vea más allá, incluso, más allá de lo que uno mismo puede ver.

Me gusta pensar que esto es algo de lo que sucede en el consultorio de un analista.

Matías Braslavsky es psicoanalista, director de Red PsiReal, docente de talleres y seminarios, y divulgador de psicoanálisis.