Hay una idea instalada que conviene revisar: la creatividad como inspiración mágica que les llega a unos pocos. La realidad, después de tantos años de aula, es más alentadora. La creatividad se entrena. Y uno de sus mejores gimnasios es esa materia que la escuela viene corriendo del medio: la geometría.
Pensar geométricamente no es repetir fórmulas para sacarse una nota. Es algo más interesante: rotar mentalmente un objeto antes de tocarlo, descomponer un problema en partes y volverlo a armar de otro modo, anticipar cómo va a quedar algo que todavía no construiste. Es el músculo invisible que te permite ver lo que no existe. Sin ese músculo, la creatividad se queda en deseo.
Mirá alrededor. Detrás del videojuego que tu hijo no puede dejar de jugar hay equipos pensando mallas poligonales y trayectorias. Detrás de una colección de moda hay patronaje, que es geometría aplicada al cuerpo. Detrás del mueble que entra justo en ese rincón imposible alguien supo medir e imaginar antes de cortar. Toda esa creatividad celebrada tiene formas debajo.

En mi libro El Ojo Geométrico vengo insistiendo: educar la mirada espacial no es un lujo, es una urgencia. Cuando un chico no aprende a pensar geométricamente, no pierde un tema del programa: pierde una manera de pensar. Pierde la confianza para imaginar volúmenes, leer un plano, animarse a un proyecto. Y, sobre todo, pierde una vía enorme para confiar en su propia capacidad creativa.
Hay algo que me conmueve cada vez que lo trabajo en clase. La geometría enseña, casi sin que nadie lo nombre, una idea poderosísima: con reglas simples se generan resultados infinitos. Con regla y compás se trazan mosaicos que no se repiten, cúpulas sin columnas, formas que imitan un árbol o una galaxia. Esa lección, asimilada de chico, deja huella para toda la vida: con poco se puede mucho, si entendés el sistema.
La creatividad no es lo opuesto al rigor: es lo que el rigor libera cuando uno aprende a usarlo. Y la geometría es uno de los pocos lenguajes que enseña las dos cosas a la vez. Recuperarla no es un gesto nostálgico: es apostar a mentes que sepan ver lo invisible y crear con fundamento.
Lic. Prof. Miryam J. Mazzitelli
Especialista en Educación Matemática — More Mat
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