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IDEAS / Opinión
viernes 1 febrero, 2019

Triunfo Talibán

El acuerdo entre Estados Unidos y Emirato Islámico de Afganistán permite la terminación de una guerra que se extendió por diecisiete años

por Felipe Frydman

El presidente Afgano Ashraf Ghani reunido con los representantes especiales de Estados Unidos por la paz en Afghana Foto: AFP
viernes 1 febrero, 2019

La firma del Acuerdo entre Estados Unidos y el Talibán para el cese de las hostilidades en Afganistán constituye un importante éxito para el Presidente Trump. La terminación de la guerra permitirá el retiro de las tropas y concluir con una pesadilla para las fuerzas norteamericanas que se extendió por diecisiete años. El Acuerdo fue facilitado por la intervención de Arabia Saudita quien durante todos estos años mantuvo un constante flujo de fondos públicos y privados para sostener al Talibán identificado con la corriente sunnita que predomina en ese país.

Los Estados Unidos invadieron Afganistán después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 para destruir a la organización jihadista Al Qaeda que había encontrado refugio en la extensa frontera con Pakistán y anuencia para permanecer en la región. El 7 de octubre de 2001 las fuerzas norteamericanas atacaron Afganistán en conjunto con varios países de la NATO para desalojar al Gobierno talibán en cooperación con tropas afganas que resistían la imposición de un régimen fundamentalista. El 13 de noviembre el Talibán abandonó la capital Kabul ante el empuje de las fuerzas norteamericanas y afganas.

El Talibán, conocido también como Emirato Islámico de Afganistán, creció como una fuerza decisiva durante la invasión soviética de 1979 que se extendió durante 10 años. La invasión soviética tuvo el propósito de apoyar al Gobierno de la República Democrática de Afganistán. El Presidente Trump justificó la invasión soviética como parte de la lucha contra el terrorismo en una interpretación original que no condice con los esfuerzos desplegados por los Presidentes Carter y Reagan para lograr la salida del ejército ruso. En esta guerra se calculan que murieron 15.000 soldados soviéticos y dos millones de civiles.

La invasión de los Estados Unidos articuló la resistencia islámica contra las fuerzas extranjeras con el apoyo encubierto de Pakistán y Arabia Saudita. Si bien es cierto que estos países trataron de disociarse del jihadismo de Al Queda la resistencia talibán contó con importantes recursos financieros para adquirir armamento. Los Estados Unidos sufrieron 2400 bajas militares y más de 20.000 heridos.

El Talibán ejerció durante su gobierno un control estricto de la vida civil y religiosa según las leyes islámicas. La elite surgió de las escuelas religiosas conocidas como madrassas financiadas por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes, Las minorías sufrieron una permanente discriminación con el propósito de evitar cualquier intento de secularización del país. El fundamentalismo islámico al igual que cualquier otro no conjuga con el individuo y la libertad que constituye los conceptos básicos del liberalismo en Occidente.

El Presidente Trump buscó desprenderse de una guerra de final incierto con el compromiso de que el territorio no será utilizado para albergar a células terroristas o una réplica de ISIS o Al Queda. El diplomático Ryan Crocker sostiene que una vez completado el retiro de las tropas norteamericanas, el Taliban proseguirá con su objetivo de controlar todo el territorio y proclamará la vigencia del Emirato Islámico. El Gobierno de Kabul liderado por Ashraf Ghani tiene escasas posibilidades de resistir sin el apoyo externo. Afganistán pasará a formar parte del mundo islámico bajo la égida de Arabia Saudita. El Presidente Trump priorizó su relación con Arabia Saudita y el Príncipe Mohamed bin Salman al evaluar el asesinato de Jamal Khashoggi. Las posibilidades de lograr este acuerdo tuvieron más peso que sancionar el exceso de celo de funcionarios de inteligencia saudís.

La decisión de retirar las tropas de Siria, convalidar la Presidencia de Bashar al-Assad y la presencia de tropas rusas, iraníes y turcas en el territorio de ese país más el Acuerdo con el Taliban constituyen un importante cambio en la política de los Estados Unidos en Medio Oriente. El Presidente Trump ha alineado los astros para contener a Irán fortaleciendo a Arabia Saudita y su alianza con Israel. El fundamentalismo islámico sunnita ha logrado una importante consolidación alejando las posibilidades de una modernización de la vida social.

 


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