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Un Gobierno encerrado

Sin dudas, cuando un gobierno en crisis hace cambios entre miembros de su mismo gabinete es porque está débil. Y el caso Sturzenegger demuestra que, cuando los gobernantes se aferran a los dogmas y la realidad los contradice, pierden la brújula o bien entran en confusión.

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Sturzenegger | NA

Las razones que llevaron al gobierno a recurrir apresuradamente al Fondo Monetario Internacional y la posterior salida de Federico Sturzenegger de la presidencia del Banco Central son el resultado de una secuela de desaciertos del gobierno en materia económica: errores de diagnóstico y consecuentes errores de políticas para resolver la compleja situación heredada.

No era conveniente resolverla de un día para otro sin ir cuidadosamente midiendo y distribuyendo equitativamente los costos que generaba. Por eso, era adecuado ir gradualmente hacia la solución, pero el gobierno no fracasó por aplicar gradualismo sino por no encontrar el camino hacia la solución.

Mientras tanto, financió los desequilibrios heredados y en algunos casos aumentados, tomando deuda, y cuando esta posibilidad se complicó corrió apresuradamente al Fondo, creyendo que así calmaría la corrida cambiaria. Evidentemente no lo logró y el motivo es la crisis de confianza que sufre el gobierno, en su política económica y en su capacidad política para lograr los consensos para implementar la solución. Ahora sólo hizo un cambio cosmético, alineado con el reclamo del mercado financiero, que no responde a lo que la crítica situación demanda.

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Sin dudas, cuando un gobierno en crisis hace cambios entre miembros de su mismo gabinete es porque está débil y encerrado. Y el caso Sturzenegger demuestra que, cuando los gobernantes se aferran a los dogmas y la realidad los contradice, pierden la brújula o bien entran en confusión.

Respecto de Luis Caputo, ya ex ministro de Finanzas y flamante titular del Banco Central, más allá del juicio sobre su gestión en el área específica en que se desempeñó, queda claro que no demuestra antecedentes de tener la visión macroeconómica integral que exige la responsabilidad del cargo, dado que se ha especializado en el funcionamiento del sistema financiero en el ámbito privado, que no requiere de esta exigencia.

Observo con preocupación lo sucedido desde mi visión profesional de economista, fuera de toda actividad político partidaria y comprometido con el interés de un país mejor. Espero que el gobierno acierte y avance de la mejor manera posible en su gestión para beneficio de todos los argentinos, priorizando a quienes más lo necesitan. 

*Economista.