La epidemia de ébola que afecta a la República Democrática del Congo continúa agravándose y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. El Ministerio de Salud congoleño informó que el brote alcanzó los 1.003 casos confirmados, mientras la cifra de personas fallecidas ascendió a 254. Trabajadores humanitarios calificaron el escenario como “potencialmente devastador” y advirtieron que los equipos de respuesta enfrentan “enormes obstáculos” para contener la transmisión.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa evaluando vacunas y terapias experimentales, aunque por ahora las herramientas disponibles se limitan al aislamiento de pacientes, el rastreo de contactos y la atención médica de soporte.
Desde el campamento de refugiados y desplazados de Kigonze, situado en Bunia, capital de la provincia de Ituri, funcionarios manifestaron su preocupación tras registrarse varias muertes sin explicación inmediata. Además, se incrementó el temor a que el virus Bundibugyo pueda ingresar a los asentamientos.
En este centro de acogida temporal residen más de 20.000 personas, lugar en el que el personal permanece en alerta máxima luego de registrarse numerosas muertes sospechosas.

Barham Salih, alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de la ONU, advirtió que “alrededor de dos millones de personas desplazadas viven actualmente en zonas con riesgo de ébola”, según expresó en declaraciones recabadas por The Associated Press.
La preocupación crece entre las agencias humanitarias por el impacto que podría desencadenar la enfermedad del ébola en los numerosos campamentos de desplazados instalados al este del segundo país más grande de África.
República del Congo: cuatro pacientes se recuperaron de una extraña variante del ébola
El virus Bundibugyo, "una catástrofe" en el horizonte
La actual epidemia está provocada por el ébola (virus Bundibugyo), una variante poco frecuente del ébola que representa un desafío adicional para la comunidad científica debido a que no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico contra esta cepa.
Aún no fue posible identificar con precisión el “paciente cero” que originó la cadena de contagios. Además, apenas poco más de la mitad de los contactos estrechos de los pacientes pudo ser localizada y monitoreada, una situación que incrementa el riesgo de nuevos contagios.

El director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) alertó recientemente que “si la propagación continúa al ritmo actual y no se fortalecen los recursos destinados a la respuesta sanitaria, la situación podría convertirse en una catástrofe”.
Las autoridades sanitarias reconocieron que cientos de personas permanecen hospitalizadas o en aislamiento mientras continúan las tareas de vigilancia epidemiológica.
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