INTERNACIONAL

Cómo es vivir en Tel Aviv: playas, lujos y el horror de los bombardeos

Para algunos, es "La Miami de Oriente". La ciudad que, por sus playas, clima y ritmo, recibe a turistas de todo el mundo, hoy es noticia por el ataque de Hamas. Fotos. Galería de fotos

Tel Aviv no era bombardeada desde la Guerra del Golfo.
| AFP.

Muchos la llaman “la Miami de Medio Oriente”. Es que, además de ser la capital económica, comercial y cultural de Israel, Tel Aviv se ofrece durante todo el año como una interesante ciudad balnearia con playas de finas arenas blancas, boulevards tramados con árboles varios, amarraderos náuticos, hoteles de lujo y servicios a la medida de los exigentes turistas que llegan desde distintos lugares del mundo, buscando temperaturas que rara vez bajan de los 20º C.

Sin embargo, un nuevo protagonista se ha sumado en los últimos días a esta perla sobre la costa asiática del Mar Mediterráneo. Se trata del sistema de alerta antiaérea que, desde hace cuatro días, suena en la gran metrópolis, por los ataques de Hamas.

La gente juega al beach vóley, baila en los playones de las ramblas, hace trámites en los centros financieros. Hace su vida cotidiana… hasta que una sirena atronadora invade la ciudad. Todos abandonan sus actividades para guarecerse en los “shelter”, refugios de concreto habilitados para estas circunstancias.

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El sonido es similar al de un carro de bomberos aunque, naturalmente, a mayor escala. Más que una alarma, parece el hondo lamento de los malos presagios. El aire se vuelve espeso y las pasiones se confunden. Así, algunos gritan o lloran, mientras que otros bromean o conversan entre sí mientras esperan la señal para abandonar los refugios.

Las escenas parecen cinematográficas: Tel Aviv no era atacada por vía aérea desde la Guerra del Golfo. Lo que siempre fue una costumbre en las localidades del sur israelí, parece un espectáculo que pocos dimensionan en el contexto del conflicto que tiene a la franja de Gaza como epicentro.

El sábado, por ejemplo, la sirena se disparó a las 15.30 (10.30 hora Argentina), mientras muchos turistas se confundían con los nativos que disfrutaban las últimas horas del Shabbath, día de descanso en la semana judía. De golpe, un zumbido interrumpió el bullicio, como el halo de una espada gigante, y todo concluyó en un estruendo inquietante. Los sonidos daba cuenta del trabajo de la “Cúpula de hierro”, el sistema antibalístico israelí que interceptó al menos 300 de los casi mil cohetes y morteros que lanzara Hamas, la mayoría de ellos impactados en campos abiertos y zonas sin presencia humana.

El sistema consiste en una batería de cohetes instalados en distintas zonas del país, como las colinas que rodean a Tel Aviv, por ejemplo. En la noche del domingo, muchos pudieron observar su funcionamiento con la claridad de los contrastes, cuando uno de esos misiles alcanzó un cohete en medio del cielo oscuro y todo terminó en un impresionante estallido mientras, de reojo, observaba incrédula la misma luna menguante que simboliza varias de las banderas de los países islámicos.

Al igual que en el día anterior, el espectáculo provocó sólo unos breves minutos de silencio, hasta que Tel Aviv volvió a retomar el frenético ritmo que caracteriza a esta ciudad, aunque fiscalizado por el continuo tránsito de aviones, helicópteros y fuerzas de caballería israelíes.

Automáticamente, las calles se llenan de móviles periodísticos y los canales improvisan paneles donde distintos especialistas analizan la situación. Al otro extremo de la programación, la cadena árabe Al Jazeera muestra las acciones en Gaza y los esfuerzos de los líderes árabes por alinear una estrategia común que, hasta ahora, sólo muestra el absurdo del horror y la muerte.


(*) Especial para Perfil.com