La organización Amnistía Internacional (AI) denunció, mediante un comunicado, brutales métodos de tortura y malos tratos por parte de la policía rusa, además de escasos esfuerzos de las autoridades para erradicar estas prácticas.
El documento, titulado "Federación Rusa: Tortura y confesiones forzadas bajo custodia policial", consigna que entre los métodos policiales para obtener confesiones de los detenidos se encuentran palizas con puños metálicos, violaciones, asfixia y descargas eléctricas en diversas partes del cuerpo.
"A pesar de que el derecho internacional en Derechos Humanos prohíbe inequívocamente toda forma de tortura y malos tratos, los agentes de policía rusos emplean este método en centros de detención de todo el país", afirma la directora del Programa Regional para Europa y Asia de AI, Nicola Duckworth.
La organización humanitaria denunció además que "la policía, con escasa preparación y bajas remuneraciones, carece de los medios necesarios para hacer frente a los altos índices de delincuencia en la Federación Rusa", según citó la agencia Télam a otras agencias .
El informe señala que, en ese marco, para los agentes policiales la manera más sencilla de ascender en el escalafón es "resolver" el mayor número de casos posible y, con demasiada frecuencia, la estrategia para resolver un crimen es "obtener una confesión".
Según numerosos testimonios, no hay abogados presentes durante el interrogatorio de sospechosos bajo custodia y no se informa a los familiares de la detención.
"Las denuncias de tortura y malos tratos rara vez se investigan en la práctica, y el procesamiento de autores de actos de tortura y malos tratos es excepcional", asegura el comunicado.
"La investigación independiente e imparcial y el procesamiento sin demora son imprescindibles para resolver el problema de la tortura y los malos tratos, pero las autoridades rusas parecen reacias a comprometerse con ello", concluye Duckworth.
En 2005, organizaciones no gubernamentales rusas documentaron más de un centenar de casos de tortura sólo en 11 de las 89 regiones que conforman Rusia, entre las que no se encontraba la región del Cáucaso Septentrional, donde la incidencia de torturas es aún mayor.