En un acto histórico, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, promulgó ayer la ley que creó la Comisión de la Verdad, encargada de investigar los crímenes durante la dictadura militar. “Para que los hechos que mancharon nuestra historia nunca más vuelvan a ocurrir, es necesario que se conozca la verdad”, aseveró la mandataria en el Palacio del Planalto.
De esta forma, la jefa de Estado envió señales a los organismos de derechos humanos que reclamaban justicia y, además, tendió lazos para colaborar con la Argentina en las investigaciones sobre el Plan Cóndor.
Durante el acto, Rousseff, ex guerrillera que fue detenida y torturada por los militares, rindió “tributo a los que lucharon y perecieron por la democracia durante los años de arbitrio”, ante la mirada de los comandantes de las Fuerzas Armadas y los ministros de su gobierno. Además, destacó que la Comisión no tendrá un espíritu de “venganza” contra los uniformados y que los jóvenes necesitan conocer lo que ocurrió en el “pasado reciente”.
“Brasil se encuentra consigo mismo sin revanchismos. No es un proceso de venganza, sino de construcción de la verdad y de la memoria, para tener un país más justo, más igual y principalmente más democrático”, afirmó la presidenta en otro tramo de su discurso.
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