Las imágenes del terremoto que sacudió a Venezuela recorrieron el mundo. Edificios reducidos a escombros, familias buscando desesperadamente a sus seres queridos y miles de rescatistas trabajando contrarreloj para encontrar sobrevivientes marcaron las primeras horas de una de las mayores tragedias que recuerda el país en las últimas décadas.

Pero detrás de esas postales hay historias que difícilmente puedan resumirse en cifras. Jorge Araujo, rescatista del estado Lara, habló desde la experiencia de haber recorrido edificios derrumbados, buscando sobrevivientes entre los escombros y acompañado a familias que estaban emocional y físicamente devastadas. Su relato pone voz al costo humano de la tragedia y a las secuelas que el operativo dejó en quienes estuvieron en la primera línea.
Así se vivieron las primeras horas de rescate en Venezuela
Jorge Araujo explicó que viajó junto a médicos, enfermeros, paramédicos y voluntarios apenas conocieron la magnitud del desastre. Al llegar, se encontraron con un escenario que, según describió, superaba cualquier preparación previa: "Tuve que pasar por encima de cadáveres, ver muchas personas fallecidas, tratando de rescatar familiares de los mismos, ver muchas personas desesperadas pidiendo ayuda para poder sacar a sus familiares donde presuntamente estaban con vida y otros pidiendo ayuda para sacar a sus familiares fallecidos", recordó.

El rescatista aseguró que una de las mayores dificultades fue la falta de maquinaria para remover los enormes bloques de concreto que bloqueaban el acceso a los derrumbes. Mientras esperaban la llegada de equipos pesados, muchas tareas debían realizarse prácticamente a mano. A pesar de ese escenario, también hubo momentos de esperanza. Según relató, en algunos sectores lograron encontrar personas con vida dentro de cavidades que se habían formado entre los escombros, aunque reconoció que, en la mayoría de los casos, las víctimas fatales superaban ampliamente a los sobrevivientes.
Un trabajo en conjunto con el cuerpo médico
Junto a Jorge Araujo trabajó su esposa, la doctora Gabriela Fernández, quien estuvo a cargo de asistir a los sobrevivientes y coordinar la atención sanitaria en distintos puntos afectados. La especialista en el área de la salud contó que durante su formación universitaria recibió capacitación en medicina de desastres, pero nunca imaginó enfrentarse a una situación de semejante magnitud: "Jamás pensé que en algún momento iba a pasar algo de este tipo", confesó.
Así, mientras Jorge Araujo ingresaba a edificios parcialmente colapsados, ella permanecía en los puestos médicos esperando la llegada de las víctimas rescatadas: "Ir con tu pareja es aún más fuerte, porque sabes que en cualquier momento una de esas estructuras puede colapsar", explicó.

Con el paso de los días, ambos descubrieron que el desgaste no terminaba al abandonar la zona de desastre: "La parte psicológica es bastante fuerte, ya que uno al intentar dormir revive las imágenes que vimos", expresó Jorge Araujo. "Uno también queda devastado, pero tiene que darle una sonrisa a la persona que está pidiendo ayuda para que confíe en que todo va a estar bien", agregó Gabriela Fernández.
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La solidaridad en medio del desastre
Aunque gran parte de su relato está atravesado por el dolor, ambos coincidieron en destacar la respuesta espontánea de miles de venezolanos que decidieron colaborar. Recordaron centros de acopio repletos de donaciones, personas preparando comida para los equipos de rescate, voluntarios repartiendo agua y ciudadanos que, sin experiencia previa, se acercaban con la única intención de ayudar. "El venezolano levantó al mismo venezolano", resumió Gabriela Fernández, convencida de que esa solidaridad fue uno de los pocos alivios en medio de la tragedia.
Una advertencia que trasciende la tragedia
Sin embargo, antes de finalizar su testimonio, Jorge Araujo reflexionó: "Hay personas pasando por momentos trágicos. Perdieron toda su vida y no deben ser el punto de partida para un video o para hacerse viral", sostuvo. Su mensaje también fue un llamado a la preparación frente a futuras emergencias: "Nadie realmente está preparado, ni psicológicamente ni físicamente, para este tipo de situaciones", afirmó. Una frase que resumió no solo el impacto del terremoto sobre las ciudades afectadas, sino también la huella que dejó en quienes dedicaron días enteros a buscar vida entre los escombros.
Cómo ayudar a las familias que perdieron todo
Mientras las tareas de búsqueda y rescate continúan en las zonas más afectadas y miles de personas siguen siendo buscadas entre los escombros, distintas organizaciones mantienen abiertas campañas para asistir a los damnificados por el terremoto.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante donaciones económicas o aportes de insumos básicos a través de iniciativas como: We Love Foundation (www.welove.foundation), Sun Risas (fundraise.sunrisas.org/campaign/815513/donate), The House Project (www.thehouse-project.org). Además de las campañas internacionales impulsadas por GoFundMe (www.gofundme.com/c/act/venezuela-earthquake-relief) y Hazlo Hoy – Venezuela Ayuda (www.terremoto.hazlohoy.org), que trabajan en conjunto con equipos locales para canalizar la ayuda hacia las comunidades afectadas.