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Filosofía en la economía

Geopolítica: ¿qué significa que el orden internacional sea de suma positiva o de suma cero?

El analista internacional Gabriel Puricelli explicó que las acciones de Rusia y Estados Unidos responden a una lógica de "suma cero", mientras que China impulsa un enfoque de "suma positiva" basado en la cooperación internacional.

08-01-2026 Gabriel Puricelli analista internacional
GABRIEL PURICELLI. Analista internacional y sociólogo. | RADIO PROVINCIA.

"La explicación de las acciones rusas y estadounidenses solo se entiende a partir de la concepción de que el orden internacional es un orden de suma cero", afirmó el especialista en política internacional Gabriel Puricelli, al analizar las guerras en Ucrania y Medio Oriente, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). En contraste, señaló que "el enfoque chino tiende a la suma positiva" y sostuvo que, cuando prevalecen la "prosperidad compartida" y la cooperación internacional, "el sistema puede ser un sistema de suma positiva", como ocurrió en algunos aspectos del orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

Gabriel Puricelli es licenciado en Sociología, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como profesor en la Especialización en Estudios Contemporáneos de América y Europa, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Además, ejerce como coordinador del Programa de Política Internacional en el Laboratorio de Políticas Públicas.

Cuatro años del conflicto entre Rusia y Ucrania y está entrando en una etapa de desgaste permanente. ¿Todavía puede haber un cambio militar que provoque un desenlace? Ahora Ucrania empieza a atacar a Rusia, Rusia le devuelve. La historia demuestra que los conflictos tan prolongados, más que cambiar el mapa geográfico, cambian el mapa político. ¿Cómo ve usted la actual situación del conflicto entre Rusia y Ucrania?

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Efectivamente, la nota distintiva de las últimas semanas es esta demostración de Ucrania de su capacidad de atacar con drones muy profundo dentro del territorio ruso, pero, al mismo tiempo, la incapacidad para modificar la realidad en el terreno. Ese 20% del territorio ucraniano capturado por la Federación Rusa, Ucrania no tiene modo de recuperarlo.

Es un empate catastrófico para las dos partes, porque la respuesta rusa al ataque ucraniano es profundizar el ataque a infraestructuras civiles en Kiev. Y, por supuesto, desde el punto de vista político, las consecuencias de este conflicto son notables, porque están llevando, sobre todo, a una recalibración de la relación de Europa con Estados Unidos.

El apoyo central que tiene Ucrania para seguir defendiéndose es eminentemente europeo. Por lo tanto, el apoyo central europeo es muy importante, mientras que el apoyo estadounidense se ha hecho mucho más intermitente y condicional.

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¿Hay algún punto de contacto entre esta reanudación del conflicto entre Rusia y Ucrania con cierto letargo en el de Irán?

El punto de contacto obvio es que se trata de la acción de poderes revisionistas, que no están satisfechos con el orden internacional vigente. En primer lugar, la Federación Rusa manifiesta este descontento con el lugar que le toca en el orden mundial con su ataque a Crimea en 2014 y luego, directamente, con la invasión de Ucrania en 2022.

Estados Unidos está, curiosamente, en una posición similar. Y digo curiosamente porque Estados Unidos no deja de estar en el vértice superior del sistema internacional y, sin embargo, bajo el gobierno de Donald Trump, manifiesta también su insatisfacción. Considera que el orden internacional es un orden injusto para los Estados Unidos, un orden al que los Estados Unidos habrían contribuido muy por encima del beneficio que han obtenido del mismo.

Así que ese es el hilo conceptual que une tanto la agresión rusa como la agresión estadounidense, con el acompañamiento israelí. Y, por supuesto, el debilitamiento generalizado del derecho internacional que esto suscita realimenta la pugnacidad a nivel global y, de alguna manera, son acciones ilegítimas desde el punto de vista del derecho internacional, pero que se legitiman en los votos.

Ahora, casualmente los dos disconformes con el orden internacional, son los dos que dominaban el orden internacional: Rusia, como continuadora de la ex Unión Soviética, y Estados Unidos. Finalmente, los dos lo que están diciendo es que aparece un nuevo jugador, que es China, que les restó, en un negocio de suma cero, obviamente, parte del poder absoluto que tenían ellos dos. En estas guerras prolongadas, en Ucrania y Rusia, y en el conflicto, más prolongado aunque no tanto por ahora, en el Golfo, ¿finalmente el ganador es China?

Sí, efectivamente, es un factor que está tácitamente presente. Pero me parece que es interesante el contraste entre la aproximación de la Federación Rusa y del gobierno de Trump, en particular, al orden internacional, con el enfoque chino. El enfoque chino tiende a la suma positiva, mientras que la explicación de las acciones rusas y estadounidenses solo se entiende a partir de la concepción de que el orden internacional es un orden de suma cero.

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¿Y no es de suma cero?

Depende de si el fundamento de ese orden es un fundamento de fuerza. Si el fundamento del orden es un fundamento de fuerza, efectivamente sí, se trata de un circuito cerrado de suma cero. Si, por el contrario, el enfoque que se adopta es un enfoque de prosperidad compartida, de cooperación internacional, el sistema puede ser un sistema de suma positiva.

De alguna manera, en sus aspectos más luminosos, el orden posterior a la Segunda Guerra Mundial tuvo algún componente de suma positiva. Permitió la consolidación de la democracia en Europa occidental, la independencia de los países colonizados, empezando por la India y siguiendo por África.

Hay una serie de elementos que, si uno hace la historia del orden internacional pos-1945, independientemente de que la retórica soviética y estadounidense, con la destrucción mutua asegurada como piedra basal, era una lógica de suma cero, el sistema, en su conjunto, tuvo muchos elementos de suma positiva.

Argentina, históricamente, apostó en esta dirección. Por eso es un país reconocido a nivel internacional por la doctrina Drago y otros aportes al derecho internacional, que estuvieron siempre inspirados en la idea de que el orden internacional puede ser de suma positiva.

RM/MSS