Después de semanas de máxima tensión y de exabruptos que sacudieron la diplomacia, Benjamin Netanyahu y Donald Trump acordaron verse las caras "próximamente" en territorio estadounidense. El anuncio llegó tras una llamada telefónica que se concretó este viernes y que busca poner paños fríos a una relación bilateral al rojo vivo.
La noticia salió a la luz a través de un comunicado difundido por la oficina del primer ministro israelí. El contacto se dio en la previa de los festejos por los 250 años de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, una fecha que Netanyahu aprovechó como excusa para llamar y felicitar al mandatario norteamericano.

Durante la charla, el líder de Israel apostó por un tono conciliador para acercar posiciones con su principal aliado internacional. Según el texto oficial, Netanyahu destacó que Washington funciona como un "garante de la libertad mundial" y remarcó que su país valora enormemente el estrecho vínculo que une a ambas naciones.
Sin embargo, las palabras protocolares chocan de frente con la realidad reciente. En las últimas semanas, Trump lanzó varias críticas públicas contra Netanyahu y dejó en evidencia que existen diferencias profundas. El punto máximo de ebullición ocurrió a principios de junio, cuando el jefe de la Casa Blanca increpó a su par israelí por teléfono, un episodio al que luego ambos intentaron restarle importancia.
El nivel de furia de Trump quedó expuesto en una frase brutal que trascendió de esa comunicación privada. "Estás loco. Estarías en la cárcel si no fuera por mí. Te estoy salvando el pellejo. Ahora todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel por esto", le disparó el presidente de Estados Unidos, sin ningún tipo de filtro.
El frente libanés y el riesgo en Ormuz
El enojo de Washington tiene una explicación puramente geopolítica. La molestia de la administración de Trump responde de forma directa a los continuos ataques que Israel lleva adelante sobre el Líbano en su guerra contra la organización Hezbolá.
Para la Casa Blanca, la ofensiva militar israelí en territorio libanés representa una amenaza gigante que podría descarrilar y hacer fracasar el proceso de negociaciones que mantiene con Irán. Esas conversaciones resultan vitales para lograr el cese de las hostilidades en la región y conseguir la ansiada reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
La gran paradoja de este cortocircuito entre los dos aliados históricos radica en el origen mismo de la actual crisis en Medio Oriente. Toda esta escalada de violencia, que hoy los enfrenta en los despachos, se desencadenó a fines de febrero a partir de una ofensiva conjunta que justamente Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán.
TC/ML