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INTERNACIONAL / efecto bumeran
domingo 19 enero, 2020

El impeachment es un riesgo también para la oposición

Los analistas coinciden en que el juicio político que comenzará el martes absolverá al presidente, pero puede comprometer las chances de los demócratas en las elecciones.

Augusta Saraiva

Fiscales. Nancy Pelosi, titular de la Cámara Baja, presenta a quienes acusarán al mandatario. Foto: dpa
domingo 19 enero, 2020

Mientras Donald Trump espera con calma su juicio político, que está en manos de un Senado controlado por su partido, ahora son los demócratas los que se ponen aprehensivos. En campaña para las elecciones primarias que van a decidir quién va a enfrentar al presidente en noviembre, por lo menos tres precandidatos tienen que volver a Washington para participar del impeachment de Trump, lo que puede perjudicar sus campañas en este momento crucial.   

Ningún otro país ha visto tantos procesos de impeachment como Estados Unidos. La Cámara de Diputados, responsable de iniciar el proceso, ya ha conducido más de sesenta investigaciones y decidido empezar más de veinte juicios en contra de presidentes, senadores y jueces federales. Muchos presidentes, como George W. Bush y Barack Obama, fueron investigados por la Cámara, pero nunca llevados a juicio. Richard Nixon, por otro lado, evitó el impeachment al volverse el primer presidente estadounidense a presentar su dimisión. Así que tras los procesos a Andrew Johnson en 1868 y a Bill Clinton en 1999, Donald Trump es ahora el tercer presidente de Estados Unidos en ser llevado a juicio político.

“El impeachment es como cualquier otro juicio,” dice a PERFIL J. Miles Coleman, editor asociado de Sabato’s Crystal Ball, una organización enfocada en el análisis de la política estadounidense. “La Cámara lo investigó y votó por abrir un juicio en contra del presidente. Ahora lo que hace el Senado es actuar como jurado. Hay una audiencia, y los senadores deciden si quieren llevar cargos formales en contra de Trump, condenarlo, y por fin, destituirlo”.

Sin embargo, a diferencia de en la Cámara, donde solo fue necesaria una mayoría simple para iniciar el juicio, en el Senado al menos 67 de los cien senadores tienen que considerar culpable a Trump para que deje la presidencia, que nunca ha pasado en la historia de Estados Unidos, ya que tanto Clinton como Johnson fueron absueltos por el Senado y pudieron terminar sus mandatos.

Además del factor histórico, Trump tiene otro elemento en su favor: mientras la Cámara es controlada por los demócratas, el Senado tiene mayoría republicana, y por eso se descuenta que el presidente será absuelto.

Coleman destaca el contexto de polarización del país como otra razón para explicar por qué Trump se librará de la destitución. “Quizás en momentos menos polarizados, como cuando Bill Clinton fue a juicio, esto podría tener un desenlace distinto. Pero en este momento el impeachment es una extensión natural de la polarización, así que los republicanos no van a ceder”.

Demócratas. Capri Cafaro, profesora de la Escuela de Asuntos Públicos de la Universidad Americana y especialista en política estadounidense, cree que, con la supervivencia de Trump prácticamente garantizada, lo más importante ahora es el impacto que puede tener el proceso para los precandidatos demócratas a la presidencia. Aunque cada estado tenga su propio calendario, en algunos, como Iowa, Nueva Hampshire y Nevada, las primarias demócratas se llevan a cabo en febrero, y para los candidatos que también se desempeñan como senadores, participar del juicio en el Senado puede impactar negativamente en sus campañas.  

“Si soy un candidato como Elizabeth Warren, Amy Klobuchar o Bernie Sanders, quiero estar en los estados donde se vota temprano haciendo campaña, no asistiendo a un juicio en el Senado”, dijo Coleman. “Si es un juicio largo, esto puede perjudicar muchísimo sus campañas. Ya es una campaña difícil para los demócratas, pero el impeachment hizo que ellos se volvieran muy cuidadosos acerca de sus próximos pasos.”


Lider de la mayoria republicana

Mitch McConnell, un jurado para nada imparcial

A lo largo de sus 35 años como senador por Kentucky, el republicano Mitch McConnell ha liderado debates importantes, asesorado a presidentes y aumentado la influencia del Partido Republicano en su estado. Líder de la mayoría desde el año 2015 –la persona más poderosa en el Senado– McConnell tiene ahora un rol clave: definir cómo será el proceso del impeachment.

“No soy un jurado imparcial”, dijo en diciembre el senador de 77 años, quien participó del impeachment del demócrata Bill Clinton en los 90. “Este es un proceso político y debemos esperar un resultado partidario. En situaciones como ésta, es esperado que defendamos los nuestros”.

El profesor de ciencia política de la Universidad de Louisville Dewey M. Clayton analizó para PERFIL la trayectoria del hombre capaz de salvar la presidencia de Donald Trump.

—¿Cómo se ha vuelto McConnell una figura tan importante para el Partido Republicano? y ¿qué hay de tan especial sobre su trayectoria?

—Mitch McConnell fue elegido para el Senado por primera vez en 1984, es decir que es un miembro senior del Congreso. Era considerado un republicano moderado. Sin embargo, vio el país girar a la derecha, y trabajó para que su estado hiciera lo mismo. Y obtuvo mucho éxito. Hoy en día, Kentucky tiene seis miembros en la Cámara de Diputados, cinco republicanos y apenas un demócrata. En el Senado, los dos son republicanos. McConnell es un experto de la táctica. Su trayectoria no tiene precedentes y el poder que ha obtenido en el camino es extraordinario.

—¿Cuál va a ser su rol exacto en el impeachment?

—Va a tener un rol clave. Después de que jure y tome el juramento a los cien senadores, va a fijar las reglas que van a regir el juicio, con puntos importantes, como si va a haber testigos y la duración de los testimonios. No necesita conseguir votos demócratas porque su partido es mayoría en el Senado (53-47). Quizás ni necesite celebrar el juicio; podría simplemente llamar la votación y descartar el caso y sin considerar las evidencias. Así que aunque el presidente de la Corte Suprema presida el juicio, McConnell tiene mucho poder en el proceso. Ha dicho que va a coordinar sus pasos con la Casa Blanca, por ejemplo. Hay que recordar que éste no es un proceso legal, sino político, y los republicanos, además de ser mayoría en el Senado, siguen apoyando firmemente al presidente  Donald Trump.

—En 2020 hay elecciones para el Senado en Kentucky y McConnell seguramente va por la reelección. ¿Cómo puede su rol en el proceso de impeachment afectar el resultado de las elecciones?

—Me parece que cada día hay más evidencias de que Trump de hecho violó el primer artículo del impeachment: abuso de poder. Si sale más información confirmando y McConnell orquesta la absolución del presidente, puede tener problemas para su reelección. En esto que el presidente es culpable McConnell orquesta la salida del presidente, esto puede dificultar su reelección. Las encuestas de opinión han demostrado que él no es exactamente popular en su estado, y muchos de sus adversarios están recaudando muchos fondos para confrontarlo. Además de eso, muchos en Kentucky están buscando “una cara nueva”, ya que él ya lleva mucho tiempo en el Senado.


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