El ex agente ruso Alexander Litvinenko, quien fue presuntamente envenenado con un compuesto tóxico mientras cenaba en Londres, tuvo que ser trasladado ayer a la unidad de cuidados intensivos del hospital universitario donde se encuentra internado.
Mientras los médicos señalan que tiene sólo un 50 por ciento de posibilidades de sobrevivir durante las próximas semanas, varios críticos del presidente Vladimir Putin implicaron al Gobierno en el crimen.
Dicen que Litvinenko investigaba la muerte de la periodista rusa Anna Politkovskaya, asesinada en octubre de este año. También en este caso, el Kremlin estuvo en el centro de todas las sospechas, dado que la periodista contaba con documentos para acreditar casos de tortura, llevados a cabo por el Gobierno, en la provincia de Chechenia.
Litvinenko, de 43 años y ex espía del Servicio Secreto ruso, enfermó el 1 de noviembre tras reunirse con un contacto italiano en un bar de sushi londinense.
Según trascendió, el objetivo de la cita era que su contacto le entregara unos documentos sobre el asesinato de Politkovskaya.
Según el toxicólogo John Henry, Litvinenko fue envenenado con una dosis potencialmente letal de talio, un metal pesado incoloro, inodoro e insípido. "Se necesita tan sólo un gramo, como una pizca de sal que se pone en la comida, para matarte", dijo Henry.
Mientras Scotland Yard investiga el posible envenenamiento, el gobierno británico no se ha pronunciado sobre el caso, alegando que espera los resultados.
No obstante, los servicios secretos rusos SWR rechazaron hoy rotundamente cualquier vinculación con el presunto envenenamiento. "La oficina de espionaje externo soviética y su sucesor SWR no practicaron ni practican ninguna medida para la liquidación de personas que resultan incómodas a Rusia", dijo el portavoz de los servicios secretos externos, Serguei Ivanov, citado por la agencia Interfax. "Las investigaciones deberían centrarse en el entorno de Litvinenko", agregó.
Litvinenko vive exiliado en Londres desde el año 2000 con su mujer y su hijo. Recientemente había obtenido la nacionalidad británica. En los últimos años, el ex oficial de la FSB había realizado varias acusaciones contra la agencia de servicios secretos y su antiguo director, el actual presidente ruso, Vladimir Putin.
The Times señala que el caso podría provocar la "peor crisis" entre Reino Unido y Rusia desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, llegó al poder.