INTERNACIONAL
Manifestaciones en Francia

El malestar estudiantil desbordó las calles: presión contra Macron

Miles de alumnos del secundario se movilizaron en reclamo de mejores condiciones educativas, mayor número de docentes y recursos para la educación. El movimiento incomoda al presidente Emmanuel Macron, acorralado por un severo ajuste presupuestario y el avance de la ultraderecha en la intención de votos para las próximas elecciones.

Miles de estudiantes de secundaria mantuvieron esta semana las protestas para pedir mejores condiciones educativas en Francia, meses antes de una elección presidencial que podría ver a la ultraderecha llegar al poder y cuando el gobierno plantea un fuerte ajuste fiscal.

El movimiento comenzó el 17 de septiembre, en el liceo Saint-Exupéry de Créteil, al sureste de París, en apoyo a los profesores que estaban en huelga por la falta de personal y recursos. Poco a poco ganó fuerza hasta alcanzar a todo el país. La reacción policial dejó al menos 6.800 detenidos, la gran mayoría de ellos menores.

Este viernes se atenuaron las manifestaciones luego de que las autoridades educativas aceptaran enviar más personal para cubrir la falta de docentes.

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Qué piden. Los alumnos que protestan tienen en su mayoría entre 15 y 18 años; estudian el último ciclo de secundaria, una estresante etapa clave para acceder en Francia a estudios superiores, y su educación obligatoria estuvo marcada por los confinamientos del covid en 2020.

El malestar ya existía desde hace años, especialmente desde la creación en 2018 de Parcoursup, un sistema obligatorio para solicitar plaza en la mayoría de los estudios superiores. Pero en la práctica, no todos obtienen una.

Además, el proceso de selección enfrenta acusaciones de discriminación, de no respetar los estudios solicitados en prioridad y de falta de transparencia, en particular respecto a los algoritmos utilizados para escoger a los alumnos. Se trata de un sistema que genera enorme presión sobre los aspirantes.

En cuanto a los reclamos concretos que provocaron las las marchas, son variados: la falta de reemplazo de profesores ausentes, horarios de clases de hasta diez horas por día pero con huecos, aulas deterioradas e inadaptadas al cambio climático.

“Lo único que pedimos es poder trabajar y tener buenas condiciones de trabajo, simplemente”, resumió Loan, alumna de último curso de liceo en Marsella.

La postura del gobierno. El gobierno del presidente Emmanuel Macron se encuentra en una situación delicada. La protesta arrancó cuando busca aprobar unos presupuestos para 2027 con un fuerte ajuste fiscal de 60.000 millones de dólares para sanear las arcas públicas.

El gobierno prevé cerrar 2026 con un déficit fiscal del 5,4%, muy superior al 3% fijado por las reglas de la zona euro, y una deuda pública del 119,3% del PIB (unos 4 billones de dólares).

El margen de maniobra es escaso. El primer ministro, Sébastien Lecornu, aseguró que “nadie puede permanecer indiferente a las angustias” de los liceos, pero aplazó las “primeras decisiones” a “finales de octubre”.

El impacto en las presidenciales. La elección presidencial planea sobre el movimiento. Algunos manifestantes entonan cánticos antifascistas o claman contra el partido ultraderechista de Marine Le Pen, que lidera los sondeos.

Pero más que en la situación de los liceos, el debate político se centró en los enfrentamientos entre policías y manifestantes.

El gobierno y los partidos de derecha y ultraderecha acusaron a La Francia Insumisa (LFI, izquierda radical) de Jean-Luc Mélenchon -muy popular entre los jóvenes- de querer “sembrar el caos” de cara a la presidencial.

La oposición de izquierdas culpó al gobierno de reprimir las protestas, máxime cuando un joven perdió una mano al recoger una granada aturdidora lanzada por las fuerzas de seguridad y otros perdieron la visión de un ojo o dientes.

Le Pen acusó a Macron de colocarse “siempre del lado de quienes atacan a la policía”.

*AFP