INTERNACIONAL
Opinión

La izquierda se aferra a la esperanza de una remontada de Lula

Con una desventaja de cuatro puntos frente a la derecha y una fuerte ola conservadora en el Congreso, el presidente Lula da Silva confía en una “remontada” difícil pero no imposible para el balotaje brasileño del 25 de octubre, tras reconocer ante sus aliados la decepción de los resultados de la primera vuelta.

El derechista Flávio Bolsonaro afronta el balotaje del 25 de octubre con ventaja tras haber obtenido, contra todo pronóstico, el 47% de los votos el domingo pasado, frente al 45% de Luiz Inácio Lula da Silva.

Fuera de las presidenciales, la izquierda sufrió un duro revés. Una ola conservadora se impuso en las legislativas. Pero todos se pregunta si el mandatario octogenario tiene alguna chance real de dar vuelta a la situación. “Es difícil, improbable, pero no imposible”, declara a la Beto Vasques, analista de la Fundación Escuela de Sociología y Política de São Paulo.

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Abstencionistas. Para Luciana Veiga, de la Fundación Getulio Vargas, “lo más grave, para Lula, es que existe la sensación de que ya no tiene realmente de dónde sacar más votos”. Luce improbable que pueda asegurar el 8% de los votos que en la primera vuelta fueron a los demás candidatos, pues prácticamente todos son conservadores.

Por eso el presidente apunta a los abstencionistas como objetivo prioritario. Más de 33 millones de personas no acudieron a las urnas el domingo, el 21% del electorado.

Esa reserva podría, según Lula, permitirle recortar los 2,2 millones de votos de desventaja con respecto al hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro. “Hay que convencerlos, es nuestra responsabilidad devolverles el interés por ir a votar”, dijo el izquierdista tras una reunión con sus aliados en Brasilia.

“Una ligera disminución de la abstención puede cambiar el resultado de la elección”, estima Beto Vasques. Pero Luciana Veiga considera que los abstencionistas, cuyo número aumenta en cada elección en Brasil, no son “una mina de oro”. Ve más posibilidades de convencer a quienes votaron en blanco o nulo, cerca del 5% del electorado.

Marco Aurelio de Carvalho, uno de los coordinadores de la campaña de Lula, se declara “confiado” en la capacidad de la izquierda para afrontar este desafío. “El mundo entero tiene la mirada puesta en Brasil. Tenemos que honrar esa responsabilidad porque podemos revertir la situación”, afirmó.

Sin sucesor. Lula, con su carisma y larga experiencia en contiendas electorales, sigue siendo un importante activo para la izquierda, señala Beto Vasques. “Si otro candidato hubiera disputado la elección en su lugar, la ventaja de Flávio Bolsonaro habría sido sin duda más contundente”, asegura.

Por su parte, Luciana Veiga subraya que el prolongado liderazgo de Lula sobre la izquierda brasileña “ha frenado el surgimiento de otras figuras. No ha designado ni preparado a otra persona que pudiera ejercer ese liderazgo”. Esta experta estima que el futuro de la izquierda podría encontrarse entre la generación joven, de la que surgieron muchos de los legisladores electos el domingo.

Es el caso de Luna Zarattini, de 32 años y diputada federal electa, que pide “una movilización permanente de los jóvenes para derrotar de nuevo al bolsonarismo”.

Lula tiene pocas fichas en la mano. Antes de la primera vuelta, había enarbolado la bandera de la soberanía frente a las presiones de EE.UU. y ampliado los programas de asistencia social, pero no dio resultado.