Más de diez millones de chinos beben su propia orina, una práctica con raíces en la religión taoísta y que, según la tradición, ayuda a mantenerse sano y tener una larga vida, indicó hoy la televisión estatal china CCTV.
Esta ancestral práctica se mantiene especialmente viva en las provincias de Liaoning (noreste del país, junto a Corea del Norte), Cantón (en el sur) y la de Shaanxi (centro), señaló el canal nacional que ofreció imágenes de un pequeño pueblo del norte de China donde una clínica promueve esta práctica y ha convencido de seguirla a la cuarta parte de la población local.
Según informó el portal de noticias Terra, que cita a la agencia Efe, la clínica fue abierta por cinco vecinos en 1993, en la localidad de Wuzhuang (cerca de la ciudad de Xian) y logró promover esta práctica especialmente entre la tercera edad, más proclive a los remedios tradicionales.
De 1.600 habitantes del pueblo, situado en la provincia central china de Saanxi, 400 beben su propia orina.
La clínica afirma que esta práctica no es recomendable para todo el mundo: se aconseja que los niños menores de 12 años y las niñas con menos de 16 no la adopten, “pues puede hacer que alcancen su madurez sexual demasiado pronto”.
Xu Baoyin, un vecino de 75 años, aseguró ante las cámaras que el método curó sus problemas respiratorios, mientras que un campesino local, Wen Zhiyun, de 90 años, señaló que sigue esta práctica desde hace siete décadas, mucho antes que se abriera el sanatorio.