El Gobierno de Estados Unidos volvió a manifestar su preocupación por el avance de China en sectores estratégicos de América Latina y puso el foco sobre una de las licitaciones más sensibles para la economía argentina, la concesión de la Hidrovía Paraná.

Según reveló la agencia Reuters, el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Brian Mast, envió el pasado 23 de abril una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que alertó sobre una supuesta “influencia maligna china” en la puja por el contrato para dragar y operar durante 25 años el río Paraná, la principal vía de salida de las exportaciones agroindustriales argentinas.
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La concesión es considerada estratégica por el Gobierno argentino y contempla inversiones estimadas en unos 10 mil millones de dólares. La definición de la licitación se encuentra en su etapa final y se espera que la decisión se conozca en los próximos días.
Las bases del concurso excluyen explícitamente a empresas estatales, lo que dejó afuera a firmas chinas controladas directamente por Beijing. Sin embargo, Mast sostuvo en su carta que China intentaría “eludir esa decisión a través de un intermediario del sector privado”.

El legislador republicano apuntó específicamente contra la empresa belga Jan De Nul, que actualmente administra el canal del Paraná y lidera el sistema de puntuación de la licitación. Según el documento citado por Reuters, existiría una “seria preocupación” por los supuestos vínculos de la compañía con entidades estatales chinas a través de Servimagnus, una firma argentina integrante del consorcio.
La carta advierte que adjudicar el contrato a Jan De Nul “sería inaceptable y perjudicial para la seguridad nacional de Argentina, la seguridad nacional de Estados Unidos y nuestra relación bilateral”.
Actualmente, Jan De Nul compite contra el Grupo DEME, cuyo consorcio incluye a la firma de inversión estadounidense KKR & Co. y a Great Lakes Dredge & Dock Corp., también con sede en Estados Unidos.
La administración de Donald Trump, aliada políticamente con el presidente Javier Milei, viene expresando desde hace meses su inquietud por la creciente presencia china en América Latina. En marzo, Beijing se consolidó como el segundo socio comercial más importante de Argentina.
La respuesta de las empresas y del Gobierno argentino
Ante las consultas, Jan De Nul y Servimagnus rechazaron las acusaciones y calificaron las versiones como “absolutamente falsas y maliciosas”. Ambas compañías aseguraron que “no hay participación de empresas chinas, ni como socios ni como proveedores” en el proceso licitatorio.
Por su parte, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación celebró la culminación de la licitación y destacó el “fuerte apoyo multisectorial” que tuvo el proceso.

En un comunicado oficial, el organismo reconoció que tanto Jan De Nul como Deme mantuvieron alianzas previas con compañías chinas, aunque aclaró que eso “no constituye motivo de descalificación”.
La tensión en torno a la licitación también derivó en gestiones diplomáticas y reuniones en Washington. El asesor presidencial Santiago Caputo viajó la semana pasada a la capital estadounidense para reunirse con funcionarios y referentes vinculados al tema.
Entre los encuentros mencionados figuran reuniones con Brian Mast, Michael Jensen —director sénior de asuntos del hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional— y el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford.
Según se supo, durante esas conversaciones funcionarios estadounidenses le transmitieron a Caputo “serias preocupaciones” sobre una eventual participación china en la candidatura vinculada a la hidrovía.
La inquietud de Washington estaría relacionada, en parte, con supuestos contactos frecuentes entre la embajada china y oficinas de Servimagnus en Argentina. Hasta el momento, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China no respondió a los pedidos de comentarios sobre el tema.
RG / EM