Al menos 29 personas murieron y otras 43 se encuentran desaparecidas por las lluvias torrenciales en el sureste de Brasil. El fenómenos natural, que sorprendió a buena parte de la población este lunes, también provocó derrumbes de edificios.
Por el momento se registraron 22 muertes en el municipio de Juiz de Fora y 7 en el de Ubá, ambos en el estado de Minas de Gerais, según el último balance oficial de este martes. Asimismo, las calles se transformaron en ríos embravecidos por la tempestad.

Por su parte, las autoridades informaron que aún buscan 43 desaparecidos en la zona, con la ayuda de voluntarios. "Estamos aquí desde anoche para ver si logran sobrevivir bajo la tierra, la esperanza es lo último que muere", sostuvieron los encargados de hallar a sus familiares.
El presidente Lula da Silva reconoció el estado de calamidad en Juiz de Fora, decretado en la madrugada por la alcaldesa Margarida Salomao ante la "gravísima situación". El mandatario puso en "alerta máxima a la defensa civil nacional y envió refuerzos a la región para los trabajos de rescate.
Según las autoridades señalaron que este febrero fue el más lluviosos del que se tiene registro en Juiz de Fora, un municipio de unos 540.000 habitantes, con 584 milímetros de agua acumulada en lo que va del mes.
Deslizamiento enorme de tierra
El responsable de los bomberos de la ciudad, Demetrius Goulart, confirmó un deslizamiento "muy grande de tierra" que superó a 12 casas. "Un gran número de personas estaba en las casas por la noche, en el momento de la lluvia", lamentó.

En la misma sintonía, Salomao advirtió que la situación es "extrema", con al menos 20 deslizamientos de tierra detectados. La Defensa Civil estima que 440 personas debieron dejar sus hogares y recibieron apoyo de la alcaldía para su alojamiento provisorio.
Los bomberos trabajan con especial intensidad en zonas próximas al río Paraibuna, que desbordó tras la caída del agua. Por este motivo, las autoridades suspendieron las clases en todas las escuelas municipales.
BGD