INTERNACIONAL
Ola de violencia tras los comicios de diciembre

Kenia: manifestación opositora exige nuevas elecciones

La policía de Nairobi bloquea por segundo día consecutivo una protesta de la oposición. Los manifestantes reclaman que se celebren nuevos comicios en 3 meses, para poner fin a la violencia político-étnica que ya dejó cientos de muertos.

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| AFP

Nairobi- La policía bloquea hoy en Nairobi por segundo día consecutivo una manifestación de la oposición, que pidió la celebración de nuevas elecciones dentro de tres meses para poner fin a la violencia político-étnica que sacude el país desde los comicios de diciembre.

Entretanto, la ola de violencia retrocede en el país pese a los tropiezos de la diplomacia internacional, que por ahora no acierta a encontrar una salida a la crisis. La oposición keniata ha propuesto su solución, que pasaría por repetir la consulta electoral.

"El camino que se debe seguir implicará un acuerdo de transición durante el cual se podrán hacer preparativos para nuevas elecciones presidenciales según unas reglas de juego que serán transparentes y democráticas", declaró Anyang Nyongo, secretario general del Movimiento Democrático Naranja (ODM) del derrotado candidato opositor Raila Odinga en una rueda de prensa. Y añadió que los comicios se deberían celebrar dentro de tres meses.

Odinga impugna los resultados de las elecciones presidenciales y acusa al campo del presidente Mwai Kibaki, oficialmente reelegido con algo más de 200.000 votos de ventaja, de haberle robado la victoria.

El anuncio de los resultados electorales, el pasado domingo, desencadenó una ola de violencia concentrada en los barrios de chabolas de Nairobi y las grandes ciudades del oeste del país, bastión electoral de Odinga.

Para hoy, por segundo día consecutivo, los partidarios de la oposición preveían manifestarse en Nairobi, pero las fuerzas paramilitares y antidisturbios les cortaban el paso. Un despliegue similar les obligó ayer a renunciar al desfile.

Tras el aparente fracaso de un intento de mediación de la Unión Africana (UA) y la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), la subsecretaria de Estado nortaemericana para Asuntos Africanos, Jendayi Frazer, llegará Nairobi con la misión de fomentar el diálogo entre Kibaki y Odinga para poner fin a la violencia que se cobró más de 350 vidas desde las elecciones del 27 de diciembre.

En Nairobi hoy se palpaba menos tensión que ayer, cuando la policía hizo uso de cañones de agua y gases lacrimógenos y efectuó disparos al aire para frenar a los manifestantes en las inmediaciones de Kibera, un barrio de chabolas de Nairobi.

Hoy por la mañana, los comercios y los bancos abrieron sus puertas y el tráfico se iba normalizando con el paso de las horas.

Al igual que ayer, la policía paramilitar (GSU) dividía en zonas el Uhuru Park, el gran parque donde debía celebrarse la manifestación de la oposición. A media jornada no se habían registrado incidentes ni visto barricadas de los manifestantes.

" Advertimos una vez más de que no autorizaremos a nadie manifestarse en la ciudad. Tales reuniones fueron prohibidas", declaró a la agencia AFP el portavoz de la policía, Eric Kiraithe.

Además la policía anunció que investigaba la presunta implicación de un político de la oposición en el incendio criminal de una iglesia del oeste del país que el martes mató a 35 personas.

"Estamos investigando a un político de la oposición por haber facilitado armas blancas y alcohol y haber animado a la muchedumbre que atacó la iglesia, con el objetivo de inculparlo", declaró a la agencia AFP Kiraithe.

Aparte de las víctimas mortales, la violencia político-étnica causó unos 100.000 desplazados, según la Cruz Roja keniata.

En cambio, las autoridades keniatas, conscientes de la importancia del turismo, insistieron en que la seguridad de los turistas está garantizada.

La situación de gran inestabilidad trajo consigo una penuria de carburante en varios países de África oriental.

En Kigali hoy por la mañana se formaron largas colas frente a las gasolineras ante la decisión gubernamental de racionar la venta de combustible.

Fuente: AFP