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embajador ruso en ee.uu.

Kislyak, nexo entre Trump y Putin, está bajo la lupa del FBI

El diplomático dialogó con asesores del presidente durante la última campaña. Investigan si hubo una colusión con el Kremlin para perjudicar a Hillary Clinton.

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Amigos son los amigos. El diplomático visitó el Salón Oval. El Rusiagate jaquea al republicano. | AFP
Funcionarios rusos habrían intentado durante la última campaña sobornar a asesores de Donald Trump. La frase, explosiva, parece salida de un libro de John Le Carré sobre la Guerra Fría, pero la pronunció el ex jefe de la CIA John Brennan ante el Comité de Inteligencia del Senado. “Rusia interfirió descaradamente en el proceso electoral presidencial de 2016 . Yo no soy fiscal, no trabajo con pruebas, sino con información de inteligencia”, aseveró, al recordar que esa información llevó al gobierno de Barack Obama a sancionar y expulsar a diplomáticos rusos. El jefe de ellos era el embajador Sergei Kislyak, que continuó en el cargo que ejerce de manera ininterrumpida desde 2008.

Kislyak es un personaje central en la trama que investiga por estas horas el FBI, que busca determinar si hubo una colusión entre el equipo de Trump y el Kremlin para interferir en las elecciones. El diplomático de carrera ingresó al Ministerio de Relaciones Exteriores ruso durante los 70, en plena Guerra Fría. Pasó 17 años destinado en los Estados Unidos, primero como funcionario de la embajada en las Naciones Unidas y luego como consejero y embajador en Washington.

Las agencias de inteligencia norteamericanas interceptaron conversaciones telefónicas que mantuvo con el ex consejero de seguridad nacional de Trump, Michael Flynn, quien primero negó esos diálogos y luego renunció cuando se supo que había mentido. Allí habrían discutido las sanciones impuestas por Obama a funcionarios de Vladimir Putin. Además, Kislyak abordó al secretario de Justicia, Jeff Sessions, y se reunió con el yerno de Trump, Jared Kushner, quien le habría solicitado entablar una vía de comunicación extraoficial y secreta con el Kremlin.

Según la CNN, Kislyak no sólo sería un encumbrado diplomático, sino también un espía que reclutaría agentes en los Estados Unidos. Esa información fue categóricamente desmentida por Rusia. “Les contaré un secreto. Los diplomáticos trabajan y su trabajo es contactarse con personas”, respondió la vocera del Kremlin, Maria Zakharova.

Kislyak ocupó los cargos más altos de la Cancillería rusa, excepto su jefatura. Fue designado embajador por el ex presidente Dimitri Medvedev y conserva un aceitado vínculo con Putin. En Estados Unidos tejió una amplia red de contactos y es famoso por las cenas que organiza en su residencia en Washington. “Lo conozco desde hace treinta años y tengo entendido que es un diplomático. Con respecto a los nexos entre la campaña de Trump y los rusos, aún no sabemos hasta dónde llegan o qué implican. Eso está bajo escrutinio de investigaciones en curso del FBI y de dos comités del Congreso”, explicó a PERFIL Steven Pifer, investigador de Brookings Institution.

El pasado 10 de mayo, Trump recibió en el Salón Oval al canciller Sergei Lavrov, que llegó acompañado por Kislyak. La presencia del embajador no hubiera sido inusual, salvo por el detalle de que estaba bajo la lupa del FBI. Allí, dialogaron sobre la guerra en Siria y la amenaza del terrorismo. Sólo un fotógrafo capturó el momento en el que los tres hombres reían y se estrechaban la mano. Se trató de un reportero gráfico de la agencia oficial rusa Tass. Minutos después, la Cancillería de ese país difundió las imágenes, para sorpresa de la prensa estadounidense.